“Colapinto lo tenía: un toque, un trompo y una esperanza rota en Bakú”

Hace 10 meses Deportes

El piloto argentino venía construyendo una de sus mejores actuaciones en Fórmula 1, pero un choque con Alex Albon lo dejó fuera de la pelea en el Gran Premio de Azerbaiyán. La bronca, la penalización y lo que significa este paso en su carrera.

Bakú — Franco Colapinto tenía entre manos la oportunidad de firmar uno de esos capítulos que quedan grabados en la memoria de los fanáticos. Desde la largada, el argentino mostró un nivel competitivo que sorprendió: agresivo en los sobrepasos, sólido en defensa y con una estrategia de boxes que prometía más. Pero en la Fórmula 1, donde un milímetro puede cambiar la historia, todo se desmoronó en segundos.
En la vuelta 17, mientras el de Pilar buscaba consolidar su lugar en la zona media de la tabla, un toque de Alex Albon lo mandó a la deriva. El Williams impactó contra el Alpine del argentino en la curva 5, provocando un trompo que no solo lo sacó de pista, sino que además le destrozó el alerón delantero y dañó sus neumáticos. Colapinto volvió a la carrera, pero ya sin chances reales: de soñar con los puntos, cayó al fondo de la clasificación.

Un arranque prometedor
La ilusión había comenzado ya en la salida. Largando 16°, Colapinto escaló posiciones con autoridad. Superó a Oliver Bearman, a Lance Stroll y se mantuvo estable en la pelea por el 13° lugar. En un circuito urbano como el de Bakú, donde los errores se pagan caro, el argentino parecía moverse con temple. Su ingeniero lo alentaba por radio: “Buen ritmo, seguí así”.
La parada en boxes lo había dejado en condiciones ideales para encarar la segunda parte de la carrera. El plan era simple: neumáticos frescos, un stint largo y esperar algún safety car que reordenara la grilla. Pero entonces llegó el golpe de Albon.

El impacto y la bronca
El toque fue claro. Los comisarios lo analizaron y castigaron a Albon con diez segundos de penalización, aunque eso de poco le sirvió a Colapinto. “Perdí todo”, reconoció por radio con un tono de bronca e impotencia que reflejaba lo evidente: sus chances habían quedado sepultadas.
El argentino volvió a pista tras el trompo, pero las secuelas eran demasiado grandes. El Alpine quedó inestable, la aerodinámica rota y los tiempos de vuelta se derrumbaron. Terminó en el puesto 19, lejos de la zona de puntos y con la amarga sensación de haber sido víctima de un error ajeno.

El trasfondo: un asiento en juego
Más allá del resultado, la actuación en Bakú mostró luces y sombras. Colapinto sigue en plena adaptación a la máxima categoría y cada carrera es una evaluación dentro de Alpine, equipo que ya piensa en la temporada 2026. En la clasificación del sábado había sufrido un golpe contra el muro en la curva 4, lo que lo obligó a largar desde el 16° lugar. Esa presión de tener que recuperarse era enorme, y hasta el accidente con Albon lo estaba logrando.
Lo positivo: Colapinto se mostró combativo, con reflejos de piloto que no se achica en el mano a mano. Lo negativo: el resultado no suma, y en una F1 donde los números pesan tanto como las sensaciones, cada punto perdido puede costar caro.

Lo que viene
El calendario no da respiro. El próximo Gran Premio será otra oportunidad para el argentino de redimirse y demostrar que lo de Bakú fue solo un episodio desafortunado. “Hay que seguir, aprender y volver más fuerte”, deslizó tras la carrera, dejando en claro que el golpe no lo quebró, sino que lo envalentonó.
En un año de consolidación, donde cada curva es un examen y cada bandera a cuadros una lección, Franco Colapinto suma experiencia. La Fórmula 1 es cruel, pero también da revancha. Y el pibe de Pilar parece decidido a aprovecharla.

Video del choque en :Instagram fmactivar


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