

Cierto es que en lasdemocracias consolidadas se confrontan ideas, programas o modelos opuestos desociedad, y que abundan las pugnas entre los diferentes espacios políticos.
En los últimos años sehan realizado muchos análisis sobre el extremismo y el odio en internet.Particularmente, han tenido una especial atención el alcance de las campañas ylos grupos destinatarios de las mismas. Estas personas tienen algo en común: todasse ven en la necesidad de luchar con una crisis de identidad. En tal estado,todos son susceptibles a la radicalización. En estos grupos, la frustraciónindividual se eleva a un nivel colectivo y se le ofrece una explicación. Tienelugar un proceso de socialización al cual la radicalización y eladoctrinamiento ideológico están subordinados.
En algunos casos sereclutan específicamente teóricos de la conspiración, o bien personas que,según los estudios, tienen mentalidad conspirativa. Por otro lado, las teoríasconspirativas también pueden transmitirse como un proceso sutilmenteprogresivo, que los académicos lo han denominado “redpilling”, donde elcomponente ideológico es agregado paso a paso.
Se puede vislumbrar undesplazamiento de los límites, una modificación de época marcada por el regresode viejas metodologías aggiornadas a la era de las redes sociales. Estas seconvierten el recurso ideal para la propagación de mentiras, medias verdades,acumulación de miedo, odio y revancha.
Este escenario presentados cuestiones centrales: en primer lugar, el sujeto político moldeado porestas claves político-mediáticas. Y en segundo lugar, el gran desafío degobernar con este volumen de ataques y corrimiento de límites, como así tambiénla capacidad de no dejarse arrastrar al terreno de un adversario, queincesantemente perpetra golpes que tienen como objetivo la desestabilizaciónpolítica y la generación de un clima de mal humor social continuo.
Estos grupos de poder hanlogrado instalar en el inconsciente colectivo la idea de la “antipolítica”, ladesideologización de la política. En el campo político ya no se combate porideas, se construyen carreras. A decir del reconocido historiador italiano EnzoTraverso, lo impolítico devela la realidad material subyacente a larepresentación política. Lo que actualmente se define como “antipolítica” es elrechazo de la política reducida a su “constitución material”. La “antipolítica”surge por el vaciamiento de contenido llevado adelante por los críticos aultranza.
Dentro de esta nebulosagenerada con ayuda de las redes sociales, no se ven en los espacios opositoresfiguras intelectuales que aporten racionalidad, tan necesaria en épocas decrispación social, tal vez porque ello impediría seguir llevando adelante lacampaña de malhumor y desánimo de la ciudadanía que tanto rédito les da encuanto a construcción del poder se refiere. El escenario político se encuentramarcado por una extrema beligerancia producto de las frecuentes confrontacionesy la polarización permanente. 
El reconocido politólogoMario Riorda sostiene que “las campañas electorales han muerto y los debates entorno a las propuestas han sido suplantados por plebiscitos emocionales que seponen en juego a partir de las dicotomías”.
Lo expuesto por Riordadesnuda con crudeza lo que sucede en la actualidad. A las claras, esta dinámicaha destruído toda posibilidad de debate y de presentación de propuestas de caraa la sociedad. Esta mutación hacia la cuestión emocional ha transformado elvoto en un elemento para expresar descontento y hostilidad dejando en unsegundo plano el análisis de propuestas, programas y proyectos políticos. Estacoyuntura facilita la aparición de personajes descontextualizados, sin un pesoespecífico de las ideas y los argumentos. El voto responde más a una postura“anti” que a “favor de”.
En este orden de ideas,queda claro que los grandes ganadores en este contexto son aquellos que notienen ideas ni argumentos, y sus discursos se basan en frases envasadas y porlo general asociadas con un relato nacional disociado de los verdaderos interesesy necesidades del ámbito local. Los mismos de siempre, reciclados detrás denombres nuevos.
Cuando la incoherenciaatenta contra la calidad democrática
En el último tiempo, seha podido observar que sectores de la sociedad han sido arrastrados a burbujasideológicas y de intereses que afectan la normal convivencia en un contexto deextrema polarización y de proliferación de discursos de odio que nada tienenque ver con la idiosincrasia y la esencia del pueblo misionero.
Dentro de lasdistorsiones de la democracia, también puede ocurrir que los gruposminoritarios ejerzan una presión sobredimensionada que no corresponde a susvotos reales ni a su presencia social, y que, de alguna manera, se produzca unchantaje ante el gobierno.
La construcción de sesgosmuchas veces lleva a la sociedad a una falsa percepción que distorsiona larealidad y afecta notablemente la calidad democrática.
En el caso particular deMisiones, el famoso Teorema de Baglini está más vigente que nunca y es el mejorrecurso para entender la irracionalidad de una oposición que bajo la falsaexcusa de la defensa de la democracia y de las instituciones, pretenden desestabilizarde manera incesante a los gobiernos elegidos democráticamente por el pueblo.
La hipótesis deldirigente radical planteaba que las posiciones de responsabilidad que asume laoposición son directamente proporcionales a sus posibilidades de acceder alpoder. Es decir, a menos posibilidad electoral de ser gobierno, más ligereza enlos planteamientos.
Lo sucedido en últimasesión ordinaria de la Cámara de Representantes de Misiones sirve como ejemplomás cabal para la aplicación práctica del Teorema de Baglini. Se trató de unajornada atravesada por el contraste entre la solidez institucional de un gobiernoque sigue gestionando y una oposición que, sin rumbo ni coherencia, parecehaber perdido definitivamente la bruja política.
La sesión legislativatuvo su punto alto cuando se prestó acuerdo para designar a la Dra. ValeriaFiore Cáceres como ministra del Superior Tribunal de Justicia.  La votación volvió a poner sobre la mesa eldebate sobre la coherencia política. En ese marco, sorprendió una vez más lapostura del radicalismo misionero, que decidió votar en contra apelando aargumentos que no resisten ni el más mínimo análisis histórico. La defensa dela institucionalidad y la independencia necesita, ante todo, coherencia. Algoque le faltó a la UCR en su última experiencia de gobierno provincial en ladécada del 80.
En el año 1987, elgobierno radical designó como ministro del Superior Tribunal de Justicia al Dr.Ismael Carlos Acosta, que dejó su banca de diputado para asumir la magistraturajudicial. En aquel momento nadie cuestionó su independencia ni su idoneidad.Muy por el contrario, fue celebrado como un gesto de confianza en la capacidadprofesional y el compromiso democrático.
Al día de hoy resultacontradictorio que el vocero de la oposición radicalizada Ariel “Pepe” Pianesiintente plantarse en una postura de guardián de una pureza institucional que elespacio al que representa nunca practicó. Sorprenden los fundamentos del legisladorsaliente del radicalismo, máxime cuando proviene del ámbito del derecho: lafigura del Defensor del Pueblo en Posadas (cargo que ejercía la Dra. FioreCáceres) fue creada por Carta Orgánica Municipal en 1988 y entró en vigenciacon las elecciones dee 1991 donde asumió el primer Defensor del Pueblo de laciudad. Este organismo de control autónomo e independiente fue incorporado a laCarta Orgánica de Posadas con el objetivo de proteger y defender los derechoshumanos, individuales y sociales de los vecinos de ciudad supervisar ygarantizar que las instituciones y funcionarios cumplan con sus deberes, ycontrolar que las empresas de servicios públicos brinden sus prestaciones demanera adecuada a toda la comunidad. Asimismo, puede proponer ordenanzas anteel Concejo Deliberante, presentarse en los tribunales en representación de losciudadanos y tiene capacidad para iniciar investigaciones.
El fundamento de Pianesise centró en que la ministra Fiore ocupaba un cargo electivo “al cual fueelecta en las últimas elecciones ejecutivas”, como si la decisión popular parasemejante cargo encargado de la defensa de los derechos de los posadeños fueseun limitante. Todo lo contrario, realza el perfil de alguien que es propuestopara integrar el más alto Tribunal de la justicia misionera. Nada másantidemocrático y tramposo que intentar argumentar con una falacia quedesvirtúa el concepto de la independencia de poderes.
Tras el advenimiento dela democracia en el país, al radicalismo misionero no le tembló el pulso ni sepuso colorado a la hora de incorporar a sus cuadros al Superior Tribunal deJusticia de la Provincia.
Basta con recurrir a lahistoria para encontrar a juristas que fueron respetados por su labor, como elcaso del Dr. Manuel Márquez Palacios, que pasó de ser abogado de la empresaproveedora de energia EMSA durante el gobierno radical a integrar el MáximoTribunal durante 27 años, o los Dres. Alberto Primo Bertolini, Raúl Fernández yJuan Carlos Sorrentino que accedieron al cargo de ministros del SuperiorTribunal de Justicia el 31 de enero de 1984 a propuesta del entonces gobernadorradical Ricardo Barrios Arrechea. Todos magistrados que demostraron que elcompromiso institucional no se mide por la pertenencia, sino por los valores.Sin embargo, la oposición actual sin el más mínimo grado de honestidadintelectual prefiere ignorar estos antecedentes y seguir atrapada en una lógicade obstrucción permanente y oportunismo que la aleja cada vez más del puebloque dice representar. Ya no se de una discusión jurídica, en este caso, sino deuna actitud política ruín que busca deslegitimar todo lo que no provenga de suespacio.
Abogado. Diplomado en Manejo de Crisis y en Análisis deProcesos Electorales. Especializado en Comunicación de Gobierno y Electoral.Becario de la Fundación Konrad Adenauer (Alemania) y del Centro de Análisis yEntrenamiento Político (Colombia).
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