

RÍO DE JANEIRO – Una escena de guerra civil es la que se vive en Brasil. El mayor operativo contra el narcotráfico en la historia de Río de Janeiro dejó al menos 130 muertos, luego de un brutal enfrentamiento entre la Policía y el Comando Vermelho, la banda narco más poderosa de la ciudad.
Los barrios del complejo de Penha y Alemão fueron el epicentro de una verdadera batalla. Las fuerzas de seguridad ingresaron para capturar a los cabecillas del grupo criminal, pero se encontraron con una resistencia feroz: los narcos dispararon con fusiles de guerra y atacaron con drones que lanzaban granadas. En medio del caos, decenas de colectivos fueron incendiados para bloquear el paso de los patrulleros.
Escenas de horror
Una vez que el operativo terminó, los vecinos salieron a las calles para buscar a los fallecidos. Las imágenes son estremecedoras: cuerpos alineados en una plaza, familias llorando, gritos de desesperación y un olor a muerte que lo cubre todo.
“Es imposible describir lo que se siente. Ver cuerpos de jóvenes tirados en plena calle, escuchar los llantos, sentir ese aire pesado... parece una pesadilla”, relató uno de los testigos.
La magnitud de la masacre expone la violencia extrema que golpea a Río de Janeiro, donde el narcotráfico, la pobreza y la falta de control estatal se mezclan en un escenario de terror.

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