
Tragedia y contraste: mientras Misiones refuerza su papel como refugio del yaguareté, en el Chaco investigan la muerte de Açaí
Hace 8 meses Provinciales
La muerte de Açaí, una hembra de yaguareté recientemente liberada en el Parque Nacional El Impenetrable (Chaco), generó conmoción en todo el país y volvió a poner sobre la mesa el delicado estado de conservación del mayor felino de América.
La Fundación Rewilding Argentina confirmó la pérdida del ejemplar, que formaba parte del ambicioso programa de reintroducción de la especie en la región chaqueña. Según se supo, el collar satelital que permitía monitorear sus movimientos dejó de emitir señal a fines de octubre, y días más tarde fue hallado a orillas del río Bermejo, lo que encendió las alarmas sobre un posible caso de caza furtiva.
Desde la organización ambiental expresaron su profundo pesar y adelantaron que los datos recuperados del dispositivo podrían ser clave para determinar las causas y responsables del hecho. En un comunicado, calificaron la muerte como “un acto intencional y planificado” y reafirmaron su compromiso de continuar con el proyecto iniciado en 2019, que había logrado importantes avances, incluido el nacimiento del primer cachorro silvestre chaqueño este mismo año.
Misiones, un modelo de conservación activa
Mientras en el norte argentino se investiga esta tragedia, Misiones continúa consolidándose como el principal refugio del yaguareté en el país. Se estima que más de 80 ejemplares viven actualmente en la selva paranaense, lo que representa cerca de la mitad de toda la población nacional del felino.
El éxito misionero no es casual. Desde hace años, la provincia sostiene políticas públicas y programas de conservación que combinan legislación, tecnología y trabajo conjunto con organizaciones ambientales y comunidades locales.
Entre las medidas más destacadas figuran la declaración del yaguareté como Monumento Natural Provincial, el Seguro de Protección del Yaguareté —que busca evitar represalias por ataques a animales domésticos— y el Plan de Repoblación en la Reserva de Biosfera Yabotí, que apunta a reforzar la presencia del felino en zonas con condiciones óptimas de hábitat.
A esto se suma el monitoreo constante mediante cámaras trampa, una herramienta fundamental para estudiar los desplazamientos, comportamientos y densidad poblacional del yaguareté, información que a su vez nutre nuevas estrategias de manejo y educación ambiental.
Nuevas apuestas y un mensaje claro
La Fundación Rewilding Argentina también avanza con su instalación en Misiones, mediante la creación del Parque Alto Iguazú, en la zona de Andresito. El proyecto, sobre unas 160 hectáreas, busca conformar un corredor biológico que conecte distintas reservas y permita mantener la continuidad del ecosistema.
La presencia del yaguareté en la provincia no solo representa un símbolo de biodiversidad, sino también un ejemplo de convivencia posible entre desarrollo humano y naturaleza.
Mientras el Chaco enfrenta la pérdida de Açaí y la incertidumbre por el futuro del proyecto de reintroducción, Misiones reafirma que la conservación sostenida y la participación comunitaria son las herramientas más efectivas para mantener viva la especie.
El contraste entre ambas realidades deja una lección clara: proteger al yaguareté no es solo preservar a un animal, sino cuidar el equilibrio de toda una selva que aún resiste.
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