Passalacqua gestiona y marca el rumbo político

El gobernador Hugo Passalacqua comenzó a desplegar una agenda propia, con foco en la gestión, la autonomía política y la defensa de los intereses de Misiones. Presupuesto, obra pública, salud, producción y la construcción de una nueva etapa política aparecen como ejes centrales.
Hace 1 hora EDITORIAL DEL DOMINGO

Una nueva etapa con gestión y autonomía

Hugo Passalacqua parece haber entendido que la legitimidad de esta nueva etapa no se construirá prolongando indefinidamente la discusión con el pasado, sino gobernando, tomando decisiones y consiguiendo resultados.

La última semana dejó varias señales en esa dirección: mientras termina de desmontar privilegios y prácticas de una estructura política que decidió dejar atrás, el Gobernador comenzó a desplegar una agenda propia hacia adentro y hacia afuera de Misiones.

Son dos movimientos simultáneos. Uno político, destinado a consolidar una conducción más horizontal después de años de concentración. Otro de gestión, quizás todavía más importante, orientado a demostrar que la ruptura no paralizó al Gobierno sino que, por el contrario, abrió una etapa con mayor iniciativa, libertad para construir y capacidad para establecer prioridades propias.

El Presupuesto 2027 como señal política

El Presupuesto 2027 es probablemente la expresión más concreta. En medio del retiro nacional de programas, obras y transferencias, la Provincia proyectó más de $5,2 billones y tomó una decisión política: aproximadamente el 63% de los recursos estará destinado a educación, salud y políticas sociales.

Dos de cada tres pesos para sostener servicios y contener a una sociedad golpeada por una economía que acumula dificultades.

Pero hay una segunda definición igualmente importante. Misiones no quiere limitarse a administrar la escasez. Más del 14% del presupuesto estará orientado al desarrollo económico y se proyectan viviendas, rutas, puentes, escuelas, infraestructura eléctrica y redes de agua mediante recursos propios y financiamiento internacional.

La Provincia busca créditos de FONPLATA, CAF y otros organismos para recuperar capacidad de inversión justamente cuando Nación decidió abandonar buena parte de la obra pública.

Obras y respuestas concretas

Eso supone marcar un rumbo. Si el Estado nacional deja una escuela inconclusa, abandona una ruta o interrumpe un programa, el problema no desaparece. Queda en territorio misionero y afecta a misioneros.

Por eso la Provincia proyecta terminar con fondos propios el puente sobre el Pindaytí, intervenir rutas, sostener más de 1.800 kilómetros de caminos y avanzar sobre cientos de cuadras de asfaltado urbano.

La misma lógica aparece en políticas menos espectaculares, pero muy concretas.

El IPRODHA estableció que, ante la separación de una pareja adjudicataria, la vivienda social quede en manos de quien ejerza efectivamente el cuidado de los hijos menores y contempla subsidiar hasta el 40% de la cuota durante dos años.

No habrá grandes discursos alrededor de una resolución administrativa, pero para una madre o un padre que queda al cuidado de sus hijos puede significar algo elemental: no perder el techo en medio de una ruptura familiar.

Salud y políticas sociales

También hay una definición sanitaria. Misiones sostiene gratuitamente la vacuna nonavalente contra el VPH, cuyo valor en el sector privado puede llegar a $500 mil.

La Provincia decidió garantizar una cobertura más amplia, mientras destina casi una cuarta parte de su presupuesto a Salud y sostiene una red de 51 hospitales y 368 CAPS.

Es ahí donde empieza a advertirse una característica del Passalacqua de esta nueva etapa: menos interés por construir una épica alrededor de la política y mayor insistencia en exhibir respuestas concretas.

En General Urquiza lo resumió con una frase sencilla: “Este gobernador hace lo imposible para que el pueblo misionero sea todos los días un poquito más feliz”.

Closs y una fotografía con fuerte significado político

La frase contiene una definición sobre el sentido del gobierno. Gobernar no debería ser conservar poder, disciplinar dirigentes o controlar espacios institucionales. El poder tiene sentido cuando mejora, aunque sea parcialmente, la vida cotidiana.

En ese proceso hay una imagen política que adquiere un significado especial: Maurice Closs acompañando públicamente a Passalacqua.

Es mucho más que la presencia de un exgobernador en un acto. Funciona como una señal contundente de que la ruptura con el esquema anterior es real, de que no existe un acuerdo secreto para regresar al mismo lugar y de que la construcción que comienza pretende hacerlo con otras formas: más horizontalidad, más amplitud y mayor libertad política.

Closs gobernó Misiones durante ocho años y luego desarrolló su actividad privada, después de atravesar un largo período prácticamente afuera de la conversación política del oficialismo.

Hubo años en los que hasta parecía inconveniente mencionarlo. Hoy reaparece acompañando, aportando experiencia y acercando un sector importante de dirigentes, muchos de origen radical, pero sin plantear candidaturas ni disputar la conducción.

Y allí reside buena parte de la potencia de esa fotografía: un exgobernador puede acompañar a otro gobernador, reconocer su liderazgo y apuntalarlo sin pretender condicionarlo ni disputarle la orientación.

Cuando Passalacqua habla de terminar con los liderazgos absolutos, de libertad y horizontalidad, Closs le pone contenido concreto a ese mensaje.

Misiones lleva su estrategia al Congreso

Esta semana apareció además otra novedad política de enorme importancia: la estrategia provincial comenzó a trasladarse al Congreso nacional.

El nacimiento de Argentina Federal y la decisión de los diputados misioneros de construir una bancada con legisladores de otras provincias modifican el peso de Misiones en Buenos Aires.

Ya no se trata simplemente de acompañar o rechazar al Gobierno nacional. Se trata de negociar cada voto alrededor de intereses provinciales concretos.

La primera demostración llegó rápidamente. Diputados dio media sanción, con 231 votos, a la reducción del IVA del 21% al 10,5% para la fécula, harina, fariña y derivados de mandioca.

Una vieja asimetría que perjudicaba a una actividad enteramente concentrada en Misiones comenzó finalmente a corregirse. La medida alcanza una cadena de once establecimientos industriales y alrededor de 10.000 productores.

Passalacqua estuvo en el Congreso y definió el resultado como producto de una “agenda constructiva y con identidad propia”.

Allí está probablemente la clave de lo que viene: Misiones no necesita convertirse en oficialista ni opositora permanente de ningún gobierno nacional. Necesita ser misionerista.

Acompañar aquello que beneficie a la Provincia, negociar cuando exista margen y plantarse cuando estén en juego sus intereses.

Relaciones institucionales y defensa de la frontera

Eso también explica la relación institucional desplegada durante la semana.

Passalacqua recibió al presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, reclamó mayor presencia federal en una provincia cuyo 90% de los límites son internacionales y recibió al embajador estadounidense Peter Lamelas para discutir cooperación en seguridad fronteriza y crimen organizado.

No hay contradicción entre reclamarle a Nación y mantener abiertos todos los canales institucionales.

Al contrario: gobernar una provincia periférica exige relaciones, negociación y capacidad para sentarse con actores diferentes sin entregar autonomía política.

Medidas frente al endeudamiento familiar

La otra señal relevante apareció sobre el final de la semana.

Frente al crecimiento del endeudamiento familiar, la Provincia decidió intervenir sobre una problemática que empieza a convertirse en una emergencia silenciosa.

Desde septiembre habrá límites a las tasas aplicadas por entidades que otorgan préstamos mediante códigos de descuento a empleados públicos.

Ya se fijó además un máximo del 39% de los haberes netos para nuevos créditos y se instrumentaron mecanismos de asistencia y refinanciación para quienes quedaron atrapados en niveles insostenibles de deuda.

Paralelamente continúa la reducción de aportes personales para mejorar progresivamente el salario de bolsillo de trabajadores municipales y empresas estatales.

La diferencia conceptual vuelve a ser importante. Mientras desde Nación se interpreta buena parte de estas dificultades como relaciones entre privados, Misiones eligió intervenir dentro de las herramientas que posee para evitar que una deuda termine absorbiendo el ingreso completo de una familia.

Producción: escuchar y corregir

Incluso el sector comercial reconoce esa lógica de intervención.

La Cámara de Comercio e Industria de Posadas destacó esta semana que los programas Ahora alcanzaron récords de utilización y facturación y atribuyó parte de ese resultado al diálogo permanente entre Provincia y privados para corregir y adaptar las herramientas.

Una señal todavía más significativa llegó desde el sector agropecuario.

La Sociedad Rural de Misiones respaldó públicamente la decisión de Passalacqua de impulsar, a través del bloque Movimiento por lo que Viene, la modificación de la Ley de Bioinsumos para dejar sin efecto la prohibición del uso de glifosato.

La entidad consideró que el cambio permitirá recuperar previsibilidad y herramientas para la producción y, fundamentalmente, destacó que el Gobierno provincial haya escuchado un reclamo que los productores venían sosteniendo desde hace tiempo.

El episodio tiene además un valor político: gobernar también supone revisar decisiones cuando la realidad demuestra que necesitan ser corregidas.

En lugar de aferrarse a una posición por el costo de admitir un cambio, Passalacqua eligió escuchar al sector productivo y avanzar con una modificación.

La ruptura también llega a la Legislatura

Mientras Passalacqua despliega esa agenda, la ruptura con el viejo esquema continúa teniendo consecuencias institucionales.

Esta semana Juan José Szychowski denunció en la Legislatura la existencia de un sector al que no pueden acceder 39 diputados y reclamó terminar con un espacio de uso exclusivo para un solo legislador.

También cuestionó que Rovira permanezca físicamente ubicado en medio del bloque Movimiento por lo que Viene pese a no pertenecer a él.

Puede parecer menor frente a un presupuesto de cinco billones de pesos, pero simbólicamente no lo es.

La horizontalidad proclamada debe comenzar por terminar con los privilegios.

Si hay nuevas reglas, tienen que valer para todos. La ruptura adquiere credibilidad cuando modifica prácticas y no solamente nombres.

La verdadera prueba será la gestión

De ahora en más, el desafío de Passalacqua es precisamente conseguir que la política misionera empiece a hablar de lo que viene.

Y esta semana ofreció un anticipo: presupuesto con prioridad social, recuperación de obra pública mediante financiamiento alternativo, protección frente al sobreendeudamiento, prevención sanitaria, políticas habitacionales, diálogo con comerciantes, capacidad para escuchar y corregir frente a los reclamos del sector productivo, relaciones institucionales abiertas y una bancada nacional buscando resultados concretos para Misiones.

La discusión dejó entonces de ser solamente quién conduce.

Ahora comienza a importar para qué se conduce.

Passalacqua parece haber elegido su respuesta: gestionar hacia adentro, negociar hacia afuera y construir una fuerza política provincial suficientemente autónoma para defender los intereses de Misiones sin pedir permiso ni quedar atada a ningún extremo nacional.

La compañía de Closs, los intendentes y dirigentes provenientes de distintos orígenes agrega otra condición necesaria: que esa conducción sea suficientemente firme para marcar el rumbo y suficientemente amplia para permitir que otros aporten sin necesidad de someterse.

Después de la ruptura viene inevitablemente la prueba de gestión. Y será allí, mucho más que en cualquier interna, donde se definirá si el nuevo misionerismo consigue transformarse verdaderamente en una nueva etapa.

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