LO CORTÉS NO QUITA LO VALIENTE

Hace 4 horas EDITORIAL DEL DOMINGO

Hay una manera de ejercer la autoridad que no necesita estridencias. Se puede hablar con todos, escuchar, dialogar y mantener las formas sin resignar un solo centímetro cuando se trata de defender los intereses de la provincia.

Hugo Passalacqua es, ante todo, un hombre de trato cordial, un gobernador que camina, conversa y escucha como uno más. Pero esa cortesía no debe confundirse con falta de firmeza. Cuando se trata de exigir lo que corresponde para Misiones, sabe plantarse.

Una provincia que no se queda esperando

Y eso adquiere especial relevancia en un escenario nacional en el que el Gobierno central aparece cada vez más desdibujado y en el que muchas de las respuestas que antes llegaban desde la Nación ya no llegan, llegan tarde o directamente no existen.

Frente a ese vacío, la alternativa no puede ser quedarse esperando ni convertir la gestión en una sucesión interminable de reclamos. Hay que hacer.

Y Misiones hace, produce, sostiene y resuelve.

La semana que termina ofrece varias pruebas concretas.

Cuando el temporal golpeó a distintas localidades, se desplegaron recursos de Protección Civil, Policía, Energía de Misiones, bomberos y municipios. Posadas, Loreto, 25 de Mayo, El Soberbio, Gobernador Roca, Piray y Santo Pipó recibieron asistencia.

Fueron 110 familias alcanzadas por el operativo provincial. Chapas, colchones, frazadas, módulos alimentarios, relevamientos y prevención. Cuando hay una emergencia, el Estado provincial está donde tiene que estar.

Educación y salud: respuestas concretas

En Leandro N. Alem se inauguraron dos nuevas aulas en la Escuela 883. Son 170 metros cuadrados que permiten devolver a su función original espacios administrativos que habían tenido que convertirse en aulas para atender el crecimiento de la matrícula.

La obra se hizo con el municipio y la Provincia, a partir de una necesidad planteada por la comunidad educativa.

Passalacqua estuvo allí y lo resumió sin vueltas: “Vinimos a cumplir con nuestra palabra”.

Después fue a la Casa ALCCA y entregó el equipamiento que había comprometido meses atrás. Computadoras, aires acondicionados y otros elementos para fortalecer un centro que trabaja en prevención y diagnóstico.

Otra vez, una necesidad, una decisión y una respuesta.

La misma política se expresa en el interior con la incorporación de nuevos ecógrafos para hospitales de Aristóbulo del Valle, Wanda, San Vicente, Alem y Oberá.

No se trata solamente de comprar tecnología. Se trata de acercar capacidad de diagnóstico a quienes viven lejos de Posadas y evitar que cada estudio termine convertido en un viaje.

Son distintas situaciones, pero todas dicen lo mismo: cuando aparece una necesidad, hay que atenderla.

El desafío de la yerba mate

El caso yerbatero lleva esta discusión a otro nivel.

La crisis que atraviesa el productor misionero tiene un origen conocido: la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate y la pérdida de herramientas para ordenar una cadena que sostiene miles de familias.

La visita presidencial a Misiones unificó malestares que ya estaban dispersos. La movilización yerbatera les puso rostro.

Y allí aparece una diferencia que conviene remarcar.

Mientras desde Nación se quitaban instrumentos de regulación, Misiones no se quedó cruzada de brazos esperando una solución mágica.

Desde la Legislatura se presentó un proyecto elaborado por pequeños productores para declarar durante 360 días la emergencia de la producción primaria yerbatera y establecer un Precio Mínimo Sostén obligatorio para la hoja verde de explotaciones de hasta 50 hectáreas.

La propuesta no se limita a decir que hay un problema. Intenta resolverlo.

Plantea un precio que contemple costos de producción, mano de obra, obligaciones tributarias y previsionales y un margen de utilidad que permita la continuidad de las chacras. También establece mecanismos de fiscalización, trazabilidad, sanciones y actualización periódica.

Es una respuesta provincial frente a una crisis que la Nación provocó y dejó avanzar.

Y mientras se trabaja sobre una herramienta estructural, Misiones también se hace cargo de la emergencia social que genera la caída del ingreso yerbatero.

En octubre, 14.000 familias tareferas recibirán asistencia alimentaria con recursos provinciales, acompañada por atención médica, vacunación y seguimiento escolar.

No es poca cosa. Es el Estado provincial ocupando un lugar que otros dejaron vacío.

Priorizar recursos en un contexto difícil

Pero la fortaleza no está solamente en responder cuando el problema ya apareció. También está en anticiparse y en ordenar los recursos.

La decisión de destinar $313 millones originalmente previstos para la participación en la Feria Internacional de Turismo al Fondo Anticíclico de Demanda Turística es una señal en ese sentido.

Misiones seguirá participando de la FIT, pero una parte de esos recursos se utilizará para sostener la demanda en septiembre y octubre, especialmente en pequeños alojamientos, lodges, turismo rural y emprendimientos del interior.

No hay aquí una renuncia a promocionar el destino. Hay una decisión de prioridades: si los recursos son escasos, deben ir donde puedan producir un efecto concreto.

El debate económico y la postura ante Nación

La misma lógica apareció en el debate económico de la Convención del IAEF, en Puerto Iguazú.

Passalacqua llegó a una mesa donde estaban empresarios, especialistas y otros gobernadores con medidas concretas adoptadas por Misiones.

Recordó la eliminación de la llamada “aduana paralela”, la eliminación de determinadas retenciones sobre operaciones bancarias y comerciales y las medidas destinadas a aliviar la actividad.

Y planteó algo más: que la discusión tributaria nacional debe alcanzar al impuesto al cheque, al que definió como un “gran distorsionador de la actividad económica”.

Es una posición que tiene lógica política y económica. Si las provincias deben revisar sus impuestos y hacer esfuerzos para facilitar la producción, el comercio y la inversión, también la Nación debe revisar aquellos tributos que encarecen y distorsionan la actividad.

La discusión no debería consistir en quién grita más fuerte. Debería consistir en quién tiene mejores argumentos y mejores resultados.

“No hay grieta, no queremos eso”

Por eso también importa otra definición de Passalacqua en Iguazú: “No hay grieta, no queremos eso”.

No es una frase de debilidad. Al contrario.

En un país donde demasiadas veces se confunde firmeza con confrontación permanente, sostener el diálogo entre gobernadores es una forma de defender mejor los intereses provinciales.

Misiones no necesita enemigos. Necesita resultados.

Y para conseguirlos hay que hablar con todos.

Escuchar, decidir, ejecutar y rendir cuentas

La presencia de Passalacqua durante esta semana tuvo justamente esa amplitud.

Estuvo con docentes y alumnos en Alem, con quienes trabajan en salud y prevención, con productores y representantes de sectores económicos, con intendentes, con empresarios y también con referentes del Consejo de Pastores de Misiones.

En ese encuentro habló de una sociedad que necesita recuperar vínculos y solidaridad y dejó una definición que excede aquel ámbito: “La política, en esencia, es un acto de servicio”.

También reconoció que “los brazos de gobernador son flacos para un millón y medio de personas”.

Allí aparece otra clave: gobernar no significa pretender que el Estado pueda hacerlo todo, sino tener la capacidad de escuchar, articular y convertir esa escucha en decisiones.

Y allí también aparece el valor del trabajo en equipo.

Una provincia no se gestiona desde una sola persona ni desde una oficina. Requiere funcionarios, legisladores, intendentes, equipos técnicos y sectores de la comunidad trabajando sobre una misma agenda.

La conducción política consiste también en ordenar esos esfuerzos, tomar decisiones con equilibrio y sostener un rumbo.

Escuchar. Decidir. Ejecutar. Rendir cuentas.

Ese lenguaje de gobierno abierto es un activo político que adquiere todavía más valor cuando el escenario nacional se vuelve confuso.

Porque permite construir autoridad sin soberbia, cercanía sin demagogia y firmeza sin agresividad.

Cercanía sin perder firmeza

Passalacqua tiene, además, una característica que no es menor: anda por la provincia con una naturalidad que le permite estar cerca de la gente.

Pero esa cercanía no significa ausencia de carácter.

Un gobernador puede ser amable y, al mismo tiempo, exigir. Puede dialogar y, al mismo tiempo, decir que no. Puede evitar la grieta y, al mismo tiempo, defender con firmeza lo que Misiones necesita.

Esa presencia cotidiana también ayuda a marcar un camino de previsibilidad.

Las metas de una gestión no surgen solamente de grandes planes escritos en un escritorio: se van definiendo a partir de lo que ocurre todos los días en la provincia, de lo que plantean los productores, los municipios, las familias, los trabajadores y las instituciones.

El contacto con la gente termina ordenando buena parte de las prioridades.

Eso es, en definitiva, lo cortés sin renunciar a lo valiente.

Una provincia que decide hacer

Y quizás allí esté hoy una de las mayores fortalezas políticas de Misiones.

Mientras la Nación pierde centralidad en problemas concretos que afectan la vida cotidiana —la yerba es el ejemplo más evidente—, la Provincia ocupa ese espacio haciendo.

No esperando. No improvisando. No limitándose a protestar.

Haciendo.

Porque una provincia que sostiene la salud, responde ante los temporales, construye aulas, acompaña a sus productores, protege a las familias tareferas, ordena sus recursos turísticos, reduce cargas tributarias y reclama a la Nación que corrija las propias distorsiones tiene algo más que una posición política: tiene autoridad para plantearla.

La centralidad no se pide. Se construye.

Y Passalacqua entiende que, en este momento del país, la mejor manera de defender a Misiones es estar presente, recorrer, escuchar, decidir y hacer que las cosas sucedan.

Pero también conducir un equipo, ordenar prioridades y sostener una gestión con equilibrio y previsibilidad, con metas que se alimentan de la agenda diaria del contacto con la gente.

Sin estridencias innecesarias. Sin resignar firmeza.

Con la tranquilidad de quien sabe que la mejor respuesta frente a un Estado nacional que mira cada vez menos hacia las provincias es una provincia que mira cada vez más hacia sus propios problemas y encuentra la manera de resolverlos.

Misiones hace, produce, sostiene y resuelve. Y cuando llega el momento de defender lo que es suyo, también sabe plantarse.

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