
Medio Oriente: la guerra no se detuvo, cambió de forma — Irán mueve los hilos y los hutíes avanzan en los frentes
Hace 9 horas Internacionales
 ¿Se detuvo la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos? No. Según este análisis, la verdadera guerra en este momento la están librando los hutíes, mientras Irán mueve los hilos desde atrás.
Mira el mapa de Medio Oriente hoy y aparece una paradoja. Irán no está directamente en ningún frente. Estados Unidos tampoco. Israel tampoco. Pero los hutíes aparecen prácticamente en todos los frentes.
Parece que la guerra más grande se hubiera detenido. Pero, según el autor, en realidad estamos viendo uno de sus capítulos más activos: Irán estaría en el asiento del conductor y los hutíes simplemente tendrían las manos sobre el volante.
En las últimas 48 horas, los hutíes habrían tomado una cantidad considerable de territorio. Dos nombres están en el centro de todo esto: Mocha y la isla de Perim, también conocida como Mayyun.
Con Perim en sus manos, los hutíes han conseguido una posición extremadamente estratégica alrededor del estrecho de Bab el-Mandeb, una de las rutas marítimas más importantes del planeta.
El texto sostiene que una gran parte de Taiz ha caído bajo su control, que aproximadamente la mitad de Marib estaría comprometida y que los hutíes aseguran que el resto podría caer pronto.
Además, estarían avanzando hacia Adén, mientras fuerzas respaldadas por Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos supuestamente enfrentan sus propias divisiones.
En medio de toda esa confusión, hay algo que, según el autor, permanece constante:
los hutíes continúan avanzando.
Y la lista de equipo militar que supuestamente habría caído en sus manos es extensa.
El texto afirma que capturaron sistemas de vigilancia costera de la empresa francesa Thales, radares de fabricación alemana, un radar móvil israelí que utilizaban fuerzas respaldadas por Arabia Saudita, sensores estadounidenses y misiles antibuque Harpoon, además de diferentes sistemas portátiles de misiles.
Según algunas estimaciones citadas por el autor, este arsenal podría permitirles continuar combatiendo durante meses, aunque determinados equipos occidentales posiblemente podrían ser inutilizados remotamente.
Mientras tanto, Arabia Saudita enfrenta una situación cada vez más complicada.
El texto afirma que ni Pakistán ni Estados Unidos estarían entrando directamente en la guerra en su defensa. También menciona versiones de que Trump habría ofrecido al príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, asistencia terrestre y satelital, pero el propio texto aclara que esa afirmación no está verificada.
Al mismo tiempo, existe otra enorme interrogante: ¿quién atacó el oleoducto saudí relacionado con Yanbu?
Inicialmente las sospechas apuntaron hacia los hutíes.
Sin embargo, Arabia Saudita e Irak han dicho que los drones utilizados en ataques recientes contra infraestructura saudí se originaron desde territorio iraquí. Los hutíes han negado responsabilidad.
El texto continúa planteando diferentes teorías sobre quién pudo estar detrás del ataque, incluyendo afirmaciones relacionadas con Israel y operaciones clandestinas en Irak. Esas acusaciones no están establecidas como hechos, por lo que deberían tratarse como especulación.
Mientras todo esto ocurre en el Mar Rojo, el estrecho de Ormuz enfrenta su propia crisis.
El autor afirma que Estados Unidos atacó una embarcación comercial iraní cerca de Ormuz, dejando muertos y heridos y provocando el hundimiento del barco.
También sostiene que Irán respondió lanzando aproximadamente una docena de misiles balísticos y que habría derribado un helicóptero Black Hawk estadounidense.
Sin embargo, el propio texto reconoce que esas afirmaciones iraníes no han podido verificarse independientemente.
Según esta versión, Irán también habría advertido que destructores y portaaviones estadounidenses que operen en la zona pueden convertirse en objetivos.
Y mientras aumenta la tensión militar, dentro de Irán ha surgido otro debate todavía más delicado: sectores políticos iraníes han planteado abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), argumentando que Irán necesitaría una capacidad de disuasión mucho mayor para impedir futuros ataques estadounidenses.
El texto también afirma que funcionarios estadounidenses habrían advertido que una guerra prolongada podría continuar durante años y costar cientos de miles de millones de dólares. Estas cifras requieren confirmación independiente antes de presentarlas como hechos.
Pero hay algo importante:
Irán no ha abandonado completamente la vía diplomática.
Países árabes continúan intentando mantener conversaciones con Teherán sobre el estrecho de Ormuz y la seguridad regional.
Durante la cumbre de los BRICS, el presidente iraní Masoud Pezeshkian también mantuvo conversaciones con representantes de Emiratos Árabes Unidos, en un momento en que ambos países mantienen importantes diferencias regionales.
El argumento central del texto es que Irán está utilizando simultáneamente presión militar y diplomacia.
Por un lado está el estrecho de Ormuz, donde Irán posee una posición geográfica y militar privilegiada.
Por el otro está Bab el-Mandeb, donde el reciente avance de los hutíes ha fortalecido considerablemente la posición del grupo alrededor del Mar Rojo.
El autor recuerda además que el líder supremo iraní, Ali Khamenei, había expresado años atrás su apoyo a los hutíes y a su objetivo de controlar Yemen.
Irán ha proporcionado durante años apoyo político, entrenamiento y tecnología militar a los hutíes. Sin embargo, afirmar que Teherán dirige directamente cada operación hutí va más allá de lo que puede establecerse públicamente los hutíes mantienen también su propia estructura de mando y objetivos.
Y aquí llegamos a la conclusión principal del autor:
Según su interpretación, Irán estaría utilizando el poder de sus aliados regionales para aumentar la presión sobre sus adversarios sin tener que combatir directamente en todos los frentes.
De un lado está Ormuz.
Del otro está Bab el-Mandeb y el Mar Rojo.
Dos de los puntos marítimos más estratégicos del planeta están ahora bajo una enorme presión militar.
El texto afirma que esto coloca una gran parte del comercio mundial bajo la influencia indirecta de Irán y sus aliados. La cifra del “40% del comercio mundial” debe tomarse con cautela, porque depende de qué flujos comerciales y energéticos se estén contabilizando y no equivale a decir que Irán controle el 40% del comercio mundial.
El petróleo también está sintiendo las consecuencias de la crisis, mientras los mercados reaccionan al riesgo de nuevas interrupciones en las rutas energéticas.
Y finalmente, el autor conecta todo esto con la política interna estadounidense y las elecciones legislativas de medio término.
Su conclusión es que esta confrontación podría prolongarse y aumentar la presión económica y política sobre Washington.
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