
Santiago Peña renunció a la Presidencia de Paraguay en medio del escándalo de Ueno Bank y una profunda crisis política
Hace 22 horas Internacionales
La salida del mandatario se produjo mientras el Congreso debatía avanzar con un juicio político en su contra. La crisis financiera, que dejó a millones de clientes sin acceso a sus ahorros, terminó debilitando su respaldo político y precipitó su decisión.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó este jueves 5 de noviembre su renuncia al cargo en medio de una de las mayores crisis políticas y financieras que atraviesa el país en los últimos años. La decisión se conoció mientras la Cámara de Diputados debatía la posibilidad de iniciar un juicio político en su contra, luego de que el escándalo por la intervención de Ueno Bank generara un fuerte impacto institucional y social.
Peña comunicó su decisión a través de un mensaje grabado y difundido en sus redes sociales, en el que sostuvo que su salida responde a la necesidad de preservar la estabilidad del país, garantizar la paz social y proteger las instituciones democráticas.
"He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República", expresó el mandatario, quien también pidió disculpas a la ciudadanía y reconoció que atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida.
El escándalo de Ueno Bank que sacudió al GobiernoEl detonante de la crisis fue la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central del Paraguay, luego de detectarse graves problemas de solvencia en la entidad financiera.
La situación dejó a aproximadamente tres millones de clientes sin acceso a sus cuentas y generó preocupación por el destino de los depósitos, además de poner bajo la lupa el manejo de importantes recursos públicos que estaban administrados por la entidad.
El banco había recibido cerca de 850 millones de dólares en fondos públicos y mantenía vínculos empresariales con el Grupo Vázquez, conglomerado del que Peña fue accionista hasta marzo de 2025.
Estos antecedentes alimentaron los cuestionamientos sobre posibles conflictos de intereses y el tratamiento que recibió la entidad durante la gestión presidencial.
En paralelo, la investigación judicial avanzó sobre los directivos del banco, con detenciones, imputaciones y medidas patrimoniales. La crisis también provocó la salida del titular del Banco Central paraguayo.
El Congreso avanzaba con un juicio políticoLa situación política se agravó cuando sectores de la oposición impulsaron un proceso de juicio político contra Peña, al que responsabilizaban por las irregularidades denunciadas y por la gestión de los fondos públicos vinculados a la entidad financiera.
El mandatario también perdió respaldo dentro de su propio espacio político, el Partido Colorado, un factor determinante para comprender el debilitamiento de su Gobierno.
La renuncia fue presentada precisamente cuando la Cámara de Diputados debatía el inicio del procedimiento parlamentario. La crisis había superado el ámbito financiero y se había convertido en un conflicto institucional de alcance nacional.
Pedro Alliana quedaría al frente del GobiernoLa salida de Peña abre paso al mecanismo constitucional de sucesión presidencial, que contempla la asunción del vicepresidente Pedro Alliana.
De esta manera, Paraguay enfrenta un cambio anticipado en la conducción del Poder Ejecutivo, en un escenario marcado por la incertidumbre económica, las investigaciones judiciales y la necesidad de recuperar la confianza en el sistema financiero.
La preocupación por los ahorristasEn su mensaje de despedida, Peña puso especial énfasis en la situación de las personas que quedaron afectadas por la crisis bancaria y reclamó que se garantice la devolución de los depósitos.
También pidió que el Fondo de Garantía de Depósitos cumpla con su función y que se protejan los recursos públicos comprometidos.
La crisis de Ueno Bank se convirtió así en el eje de un episodio que trascendió las fronteras paraguayas y generó preocupación en la región, especialmente por las consecuencias sobre los ahorristas, las instituciones y la estabilidad económica del país.
La renuncia de Santiago Peña marca un punto de inflexión en la política paraguaya y deja abierto un nuevo escenario, cuyo principal desafío será esclarecer las responsabilidades por el colapso financiero y garantizar que los ciudadanos puedan recuperar sus ahorros.
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