El clima no dio tregua. En una tarde que comenzó con temperaturas agobiantes de más de 31°C, la capital salteña y sus alrededores se vieron sorprendidos por un fenómeno meteorológico extremo. En apenas sesenta minutos, cayeron 17 milímetros de agua, lo que bastó para colapsar los sistemas de desagüe y convertir las calles céntricas en verdaderos ríos.
El temporal no llegó solo: ráfagas de viento que alcanzaron los 48 kilómetros por hora provocaron voladuras de techos, caídas de postes de tendido eléctrico y desprendimiento de ramas de gran porte. La zona sur de la ciudad fue una de las más castigadas, aunque el micro y macrocentro también sufrieron las consecuencias con anegamientos que dificultaron el tránsito de peatones y automovilistas.
Daños y servicios afectadosEl sector del canal Esteco fue uno de los puntos más críticos, donde la acumulación de agua generó serios inconvenientes. Además, el suministro eléctrico se vio interrumpido en barrios como La Viña, Coronel Moldes y zonas aledañas, dejando a cientos de familias a oscuras mientras persistía la caída de granizo.
Desde el municipio se emitieron recomendaciones de urgencia: no sacar la basura para evitar mayores obstrucciones, asegurar materiales de construcción y evitar circular por zonas anegables. La alerta meteorológica se mantiene vigente, y se espera que las condiciones de inestabilidad continúen, por lo que se pide a la población extremar las precauciones al conducir.