Después de diez días que mantuvieron al mundo en vilo, la misión Artemis II llega a su etapa más crítica. Este viernes, los cuatro astronautas que protagonizaron el primer viaje tripulado a las cercanías de la Luna en más de medio siglo iniciarán el peligroso camino de regreso. La cápsula Orion tiene previsto su impacto en el océano Pacífico, frente a las costas de San Diego, alrededor de las 21:07 (hora de Argentina).
La misión no solo fue un éxito científico, sino que rompió barreras sociales: por primera vez, una mujer, un afroamericano y un canadiense formaron parte de una tripulación lunar. Juntos, superaron el récord de distancia de la misión Apolo 13, alejándose a más de 400.000 kilómetros de nuestro planeta y regalándonos imágenes únicas, como un eclipse solar total visto desde el espacio profundo.
Un reingreso de fuego y nerviosA pesar del éxito de los objetivos principales, la NASA no oculta su preocupación por el amerizaje. La nave deberá entrar en la atmósfera a una velocidad impresionante de 40.000 km/h, enfrentando temperaturas que rozarán los 2700°C debido a la fricción. El margen de error es inexistente: un ángulo de entrada incorrecto podría ser fatal.
El foco de atención está puesto en el escudo térmico de la nave. En la misión anterior (Artemis I), este componente sufrió daños inesperados. Aunque los ingenieros ajustaron la trayectoria para proteger a los tripulantes, la incertidumbre persiste hasta que los paracaídas se desplieguen y la cápsula flote segura en el agua. Si este regreso es exitoso, el camino quedará libre para que la humanidad vuelva a pisar el suelo lunar en los próximos años. 
