El telón cayó por última vez para una de las figuras más imponentes de nuestra cultura. Tras permanecer internado a raíz de un accidente doméstico en su hogar, falleció Luis “Beto” Brandoni a los 86 años. La confirmación llegó de la mano de su íntimo amigo, el productor Carlos Rottemberg, quien lo despidió como el "último primer actor de una generación inolvidable".
Nacido en el corazón de Dock Sud en 1940, Brandoni no solo fue un actor fue un cronista de la identidad nacional. Desde sus inicios en los años 60, supo interpretar como nadie las alegrías, las miserias y las ironías del ser argentino. Ya sea gritando por "tres empanadas" en la mítica Esperando la carroza o conmoviendo en Made in Argentina, su rostro se convirtió en un mapa de nuestra idiosincrasia. 
Un legado entre el escenario y la pantallaSu paso por el teatro dejó huellas imborrables. Títulos como Parque Lezama o la inolvidable dupla con Guillermo Francella en Extraña pareja demostraron que su vigencia no conocía de tiempos. En la pantalla chica, conquistó hogares con Mi cuñado y, más recientemente, cruzó fronteras internacionales al protagonizar Nada junto a su amigo Robert De Niro.
Brandoni fue un hombre de convicciones firmes, cuya labor fue reconocida con dos Premios Konex de Platino, el Cóndor de Plata a la Trayectoria y la distinción de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. En 2020, plasmó su vida en el libro Antes de que me olvide, una obra que hoy cobra un valor documental invaluable.
Con su partida, la escena nacional pierde a un maestro de la versatilidad, un hombre que entendía el teatro como una terapia y el cine como un espejo. Se apagan las luces del escenario, pero su legado queda encendido en cada película, cada obra y cada aplauso que supo cosechar en más de seis décadas de carrera. Hasta siempre, Beto.
