Una fuerte polémica se desató en Estados Unidos luego de que organizaciones civiles denunciaran graves abusos cometidos durante operativos realizados por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en Minnesota. Según un informe presentado por grupos comunitarios y defensores de derechos humanos, hubo arrestos sin órdenes judiciales, uso excesivo de la fuerza y violaciones al debido proceso.
El operativo, conocido como “Metro Surge”, fue impulsado durante el gobierno de Donald Trump y llegó a movilizar miles de agentes federales en distintas zonas del estado. Las denuncias incluyen detenciones basadas en apariencia física, idioma o acento, además de casos de personas arrestadas pese a contar con documentación legal o procesos migratorios en curso.
El informe también expone episodios de violencia frente a menores, utilización de gases lacrimógenos y balas de goma durante protestas, además de dificultades de familiares y abogados para localizar a detenidos. Según las organizaciones, muchas personas habrían sido registradas con nombres incorrectos, complicando aún más su identificación.
Otro de los puntos más graves señalados es la muerte de dos ciudadanos durante los operativos, lo que generó protestas y pedidos de investigaciones independientes. Los denunciantes aseguran que existe una “cultura de impunidad” dentro del ICE y cuestionan la falta de controles sobre los agentes federales.
Además del impacto social, comerciantes locales afirmaron que las redadas afectaron fuertemente la economía de varias comunidades, especialmente entre trabajadores migrantes y pequeños negocios.
