El Gobierno de Irán volvió a defender el cobro de tasas por servicios marítimos en el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas comerciales más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas. La medida profundiza las tensiones en Medio Oriente en medio de las negociaciones internacionales sobre el programa nuclear iraní.
Desde Teherán sostienen que los controles y servicios de seguridad desplegados en la zona justifican el cobro de determinadas tarifas a los buques que atraviesan el paso marítimo. El estrecho de Ormuz concentra cerca del 20% del comercio mundial de petróleo, por lo que cualquier restricción o cambio operativo impacta directamente en los mercados energéticos internacionales.
La postura iraní genera preocupación en Estados Unidos y sus aliados, que consideran clave mantener la libre navegación en la región. Además, Israel mantiene como condición para avanzar en acuerdos diplomáticos el freno definitivo al desarrollo nuclear persa.
En los últimos meses, la zona registró un fuerte aumento de la tensión militar y diplomática. Washington endureció su discurso contra Teherán, mientras continúan las negociaciones indirectas para evitar una nueva escalada bélica en Medio Oriente.
Analistas internacionales advierten que cualquier alteración en el tránsito por Ormuz podría provocar subas inmediatas en el precio del petróleo y afectar el comercio global. También señalan que el conflicto ya impacta en los costos logísticos, seguros marítimos y operaciones energéticas de distintos países.
