River Plate selló una noche perfecta en el Monumental por la Copa Sudamericana. Con una actuación sólida y contundente, el conjunto millonario venció 3-0 a Blooming de Bolivia, un resultado que no solo desató el festejo de los hinchas sino que además le aseguró el ansiado primer puesto del Grupo H en el certamen continental. Los goles de la victoria fueron obra de Maximiliano Salas, Fausto Vera y Lucas Silva.
Más allá del holgado resultado, el verdadero dato destacado de la jornada pasó por la fisonomía del equipo que terminó en cancha. El director técnico Eduardo Coudet decidió mover el banco en el tramo final del encuentro y mandó a la cancha a los juveniles Ulises Giménez, Santiago Lencina, Lautaro Pereyra y Jonathan Spiff, en reemplazo de Fabricio Bustos, Fausto Vera, Tomás Galván y Maximiliano Salas.
Con estas modificaciones, el elenco de Núñez finalizó el compromiso con una particularidad que llena de orgullo a la institución: once futbolistas surgidos o potenciados directamente en sus divisiones inferiores defendiendo la camiseta en el plano internacional. La frescura y el despliegue de los chicos de la cantera terminaron de redondear una gran función futbolística.
Con la clasificación y el liderazgo del grupo en el bolsillo, River demuestra que no solo tiene presente para pelear bien arriba en la Copa, sino que el futuro de la mano de sus joyas está más que garantizado.
