El Partido Demócrata arrasó en las elecciones de mitad del mandato en Estados Unidos. Recuperaron el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado. Algunos podrían pensar que lo que pase en el Congreso de ese país solo tiene que ver con sus asuntos internos. Sin embargo, al ser uno de los aliados clave de Colombia, el manejo de su poder legislativo puede incidir directamente en cómo funcionan las relaciones bilaterales, ya que por ahí pasan las ayudas y fondos hacia nuestro país.
Las elecciones han sido vistas como un castigo a la gestión del presidente Donald Trump, del que el presidente Abelardo de la Espriella ha sido un aliado cercano. De hecho, el mandatario estadounidense lo apoyó en segunda vuelta y, a tan solo un mes de su posesión, el secretario de Estado Marco Rubio aterrizó en Barranquilla para reunirse con el jefe de Estado colombiano.
Además, el presidente, que es ciudadano norteamericano, tomó partido por una congresista republicana de Florida, María Elvira Salazar. Y en general no ha ocultado su cercanía y preferencia por los republicanos. "Yo estoy con mi amiga María Elvira Salazar porque ella siempre ha estado con Colombia", dijo De la Espriella, calificando a la congresista como "la mejor amiga de Colombia en el Congreso de Estados Unidos".
La congresista ya celebró su reelección, pero ganó por apenas 1.325 votos frente a su rival. Los medios de comunicación estadounidenses no la han dado como ganadora, pero es difícil que no lo sea. Según NBC News, su contrincante tendría que ganar el 72 % de los votos de menos del 5 % que queda por contar para alcanzarla.
Ahora bien, el episodio con Salazar no pasó desapercibido en el Congreso estadounidense. Gregory Meeks, el demócrata de mayor rango en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, se quejó.
De la Espriella lo llamó para intentar arreglar las cosas. En entrevista con El Espectador, Meeks dijo que le garantizó al presidente colombiano los mil millones de dólares de cooperación, pero con una condición: Que vayan al Pacífico y a las comunidades más vulnerables que fueron afectadas por el terremoto, con enfoque étnico.
Cabe aclarar que Meeks es ahora la voz más importante en asuntos exteriores del partido que controla el Congreso estadounidense.
Según informó La FM, en esa línea, los demócratas exigirían como mayor participación de diferentes grupos étnicos y sindicatos en el actual Gobierno.
Y para navegar las aguas de la relación con los demócratas ya se vendría moviendo la diplomacia colombiana en cabeza de la embajadora María Consuelo Araújo, quienya habría tenido acercamientos con miembros de peso de ese Partido desde que llegó a Washington D.C.
Para analizar cómo el nuevo Congreso con mayorías demócratas puede afectar la relación con Colombia y su Gobierno, EL COLOMBIANO consultó a diferentes analistas.
Rafael Piñeros, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Externado, dijo con respecto al apoyo de De la Espriella a Salazar que el mandatario "debió ser más cauto en declarar públicamente apoyos por una candidata".
Y añadió que "puede estar en riesgo la implementación de la agenda de Trump. Es decir, el Escudo de las Américas en América Latina y el Caribe. En ese elemento, habrá una mayor presión por parte del congreso con mayoría demócrata".
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Por su parte, Juliana Bustamante, abogada internacionalista y directora de Vértice Política Exterior, aseguró que los demócratas le exigirían al Gobierno de Colombia otro tipo de agendas a las que ha planteado inicialmente, para mantener la cooperación.
"Más que un riesgo para Colombia, es para la agenda del Gobierno De la Espriella, que es muy distinta a la de los demócratas. Delante de cualquier presupuesto o ayuda, ellos van a poner condiciones de protección delos derechos humanos, respeto a las poblaciones étnicas, defensores del medio ambiente, entre otros asuntos.", dijo la experta.
Bustamante añadió que "ya no será fácil para el Presidente tener una agenda tan radical en términos de derechos, seguridad y de alejarse del Acuerdo de Paz, que han apoyado los demócratas. La luna de miel puede acabarse".
En ese sentido, concluyó que si el jefe de Estado quiere mantener una buena relación con los diferentes sectores políticos norteamericanos, deberá moverse en algunas de sus posturas: "Si De la Espriella quiere tener una relación que le funcione con Estados Unidos, seguramente deberá tener matices si quiere tener una relación que le funcione con Estados Unidos".
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Juan David Escobar, profesor de Geopolítica de la Universidad Eafit y columnista de EL COLOMBIANO, estuvo de acuerdo con que la nueva configuración del Capitolio en Washington, con mayoría demócrata, "aumente las exigencias al Gobierno colombiano".
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También mencionó temas de seguridad y derechos humanos como "la exigencia de prohibir la fumigación aérea con coca" o la destinación de auxilios para programas relacionados con minorías. De esto dijo que "esas ayudas han rebajado tanto que el margen real de retaliaciones es menor y no es realmente significativo".
Para Escobar, el verdadero riesgo de un punto de inflexión en las relaciones con Estados Unidos está en sus próximas elecciones presidenciales, que son exactamente dentro de dos años. "Un presidente demócrata cobraría el apoyo que preste el Gobierno Trump a Colombia".
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