












La brecha cambiaria volvió a escalar tras nuevas restricciones impuestas por el Banco Central, y economistas advierten que el reciente alivio financiero podría ser solo un respiro momentáneo. Mientras tanto, los mercados leen el apoyo de Estados Unidos no como un cheque en blanco, sino como el anticipo de un nuevo ajuste.
El gobierno de Javier Milei lanzó esta semana tres medidas clave para enfriar la tensión cambiaria: un nuevo cepo a las operaciones financieras, una baja de tasas de interés, y un anticipo de divisas del sector agroexportador por más de USD 7.000 millones.
El combo logró frenar la corrida y relajar los dólares financieros, pero analistas señalan que este alivio podría durar poco. La lectura dominante en la plaza financiera es que el respaldo estadounidense, aunque valioso, no será gratuito: vendrá acompañado de exigencias concretas.
Un economista que asesora a grandes fondos de inversión sintetizó la situación así:
“Podrá sonar contraintuitivo, pero el rescate de Trump en el mediano plazo no disminuye las chances de una devaluación: las incrementa”.
Según esa mirada, el gobierno se verá obligado a sincerar el tipo de cambio, liberar restricciones y reordenar el régimen cambiario actual, que sigue generando distorsiones en la formación de precios y el ingreso de divisas.
El viernes, el Banco Central restableció la conocida “restricción cruzada” entre el dólar oficial y los financieros, lo que impide operar ambos segmentos de manera simultánea. Esta medida, lejos de calmar las aguas, revivió la brecha cambiaria y encendió nuevas alertas en los mercados.
“A más cepo, más brecha; a más brecha, menos liquidación de exportaciones”, advirtió Pablo Moldovan, economista de C-P Consultora.
Históricamente, octubre es un mes difícil para las reservas del Banco Central. A eso se suma que gran parte de los dólares anticipados por el campo ya se habrán agotado para ese momento, y las expectativas preelectorales suelen motorizar la demanda especulativa de divisas.
Aunque el Tesoro logró acumular cerca de USD 1.700 millones esta semana, los analistas creen que la calma no se sostendrá sin un cambio más profundo del esquema económico.
Fuentes del mercado aseguran que el apoyo financiero de Washington vino con un mensaje político: ordenar la interna y recomponer vínculos con el Congreso y las provincias.
Incluso referentes del oficialismo admiten que el mal manejo político complicó la gestión económica. El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció errores en el plano legislativo y aseguró estar trabajando para corregirlos. Pero el desgaste parece avanzado.
“Nos cansamos de traicionar a quienes nos dieron una mano”, confesó un legislador de La Libertad Avanza, en referencia a la pérdida de aliados clave.
Aunque los dólares del agro y el respaldo de Trump trajeron algo de aire, el mercado sabe que nada es gratis. Con una brecha en aumento, reservas limitadas y un clima político inestable, la presión devaluatoria sigue latente.
Economistas y consultoras coinciden: el apoyo externo da tiempo, pero no soluciona el fondo del problema. Sin un rediseño integral del esquema cambiario y mayor consistencia política, el mercado volverá a exigir respuestas duras. Y esas respuestas podrían incluir una devaluación que hoy solo parece postergada.











