El Gobierno sostiene la recesión y crece la preocupación en todo el país

Hace 8 meses Economía

La situación económica nacional continúa profundizándose y los indicadores que llegan desde todas las provincias muestran un escenario crítico. Empleo, consumo, salarios, obra pública y actividad productiva siguen en caída, incluso al compararlos con los ya débiles registros del año pasado. Lejos de anticipar un cambio de rumbo, el presidente Javier Milei advirtió recientemente que “habrá que abrocharse los cinturones”, una frase que enciende aún más las alarmas de la sociedad.


Reclamos provinciales sin respuestas


En los últimos días, el ministro del Interior, Diego Santilli, mantuvo encuentros con gobernadores de distintos signos políticos. Aunque las reuniones fueron muy difundidas por el Gobierno, la respuesta que recibieron los mandatarios fue siempre la misma: el equipo económico que encabeza Luis Caputo descarta cualquier tipo de asistencia y exige respaldo político sin ofrecer soluciones a cambio.


La hoja de ruta económica se mantiene rígida: reducir la inflación a cualquier costo, sostener el pago de la deuda, recortar el gasto público y permitir que el ajuste caiga sobre el consumo, los salarios y la actividad económica. Así, el país enfrenta salarios deprimidos, empleo cada vez más precario, consumo masivo en mínimos históricos y un poder adquisitivo pulverizado.


Sectores que retroceden


El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) refleja que solo dos áreas muestran números positivos: intermediación financiera y producción de hidrocarburos, ambas desconectadas de la realidad cotidiana de la mayoría de las provincias. Mientras tanto, los productos básicos se han convertido en artículos “de oferta”: durante el último CyberMonday, dos de los ítems más vendidos fueron papel higiénico y rollos de cocina.


Las consecuencias del ajuste se ven tanto en provincias administradas por libertarios como en aquellas gobernadas por radicales, peronistas o fuerzas provinciales. El impacto es uniforme: más pobreza, más desempleo, más endeudamiento familiar y un comercio que atraviesa uno de los peores momentos de su historia.


El drama de las economías regionales


Ninguna economía regional muestra signos de recuperación. En Misiones, la situación es particularmente delicada: el té, la yerba mate, la forestoindustria, el tabaco y la mandioca viven uno de los peores escenarios en décadas. La reciente confirmación de la desregulación total del mercado yerbatero significó un golpe durísimo para los productores, que pasaron de recibir cerca de 50 centavos de dólar por kilo de hoja verde a apenas 15 centavos en muchos casos, y con pagos diferidos con cheques a 60, 120 o 180 días.


Comercio en caída libre


Las grandes cadenas comerciales que operan en Misiones comenzaron a reducir personal, ofrecer retiros voluntarios y pagar sueldos en cuotas. Algunas incluso achican sus formatos para reducir costos. Las pequeñas empresas y comercios locales sufren aún más: despidos, cierres y reemplazo de trabajadores con convenio por personal precarizado.


La apertura indiscriminada de importaciones y la caída del consumo golpean directamente a este sector, que ya no encuentra margen para sostener su actividad.


Hogares al límite

​La pregunta que resuena en miles de familias es por qué, si la inflación oficial parece bajar, el mes sigue “terminando antes de tiempo”. La respuesta está en los costos fijos: entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, alquileres, luz, gas, transporte, prepagas, servicios y combustibles aumentaron entre un 300% y un 550%, muy por encima del aumento salarial promedio, que apenas llegó al 250%.


El endeudamiento familiar también alcanzó niveles récord. Cada vez más hogares recurren a tarjetas de crédito o fintech para comprar alimentos, lo que incrementa la morosidad.


El combustible como símbolo del deterioro

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El incremento constante del precio de los combustibles afecta a todos los sectores: comercios, industrias, productores regionales y consumidores. Llenar el tanque quedó como un recuerdo; hoy se carga “lo que se puede”. Este encarecimiento arrastra al resto de los precios y profundiza la recesión.


Los jubilados tampoco escapan a este panorama. Con prestaciones que pierden poder adquisitivo mes a mes, muchos dejaron de comprar medicamentos esenciales o dependen nuevamente de familiares para acceder a ellos.


Responsabilidad política y cambios pendientes


Tras dos años de gestión, el Gobierno ya no puede atribuir los problemas económicos al pasado. El modelo económico implementado por la administración libertaria explica la crisis actual: caída del consumo, desfinanciamiento de provincias, pérdida de derechos laborales y debilitamiento del Estado.


Mientras tanto, el presidente mantiene una agenda marcada por viajes al exterior y declaraciones polémicas, lo que genera aún más incertidumbre en su propia base electoral.


La visita de Santilli a Misiones


El próximo martes, Santilli visitará Misiones en su primera recorrida oficial por el interior del país. Llega con un pedido claro: apoyo político. Sin embargo, la Nación continúa reteniendo fondos y asfixiando a las provincias, mientras promete permitir endeudamiento en dólares para cubrir gastos corrientes.


Esta relación verticalista, ajena al federalismo, complica aún más el funcionamiento de las administraciones provinciales.


Misiones intenta resistir

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A pesar del contexto nacional adverso, la provincia sostiene proyectos propios: defensa del mercado yerbatero regulado, pedidos de distribución más justa de recursos en el Norte Grande y programas de infraestructura como el plan de pavimentación en Oberá. Sin embargo, los esfuerzos locales no logran compensar el impacto de un modelo económico profundamente recesivo.


¿Hay salida?


La mayoría de quienes votaron a La Libertad Avanza esperaba un cambio positivo, no un derrumbe del poder adquisitivo, endeudamiento masivo, recorte de medicamentos, castigo a personas con discapacidad o desfinanciamiento de provincias.


Aún hay margen para corregir el rumbo, abandonar la lógica del ajuste infinito y volver a un modelo que contemple a trabajadores, jubilados, pymes y productores.


La pregunta que queda abierta es: ¿el Gobierno estará dispuesto a hacerlo?

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