












Estados Unidos confirmó la activación de un swap por 2.500 millones de dólares con el Banco Central de la República Argentina (BCRA), una operatoria que se habría concretado durante octubre, en plena etapa previa a las elecciones legislativas. La información fue ratificada por el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, y quedó reflejada en los reportes oficiales del Fondo de Estabilización Cambiaria de ese país.
Según esos documentos, el acuerdo forma parte de una línea de financiamiento que podría alcanzar hasta USD 20.000 millones, y que habilita el intercambio de pesos por dólares a través de mecanismos de corto plazo. Aunque la operación fue reconocida por autoridades estadounidenses, el Banco Central argentino todavía no difundió los detalles formales del convenio ni sus condiciones.
Impacto en las reservas y cuestionamientos por la falta de información
El swap encendió críticas entre analistas locales debido a que, aun cuando significó una inyección de divisas, también se incorporó como un nuevo pasivo para el BCRA. Según estimaciones privadas, el movimiento habría generado una caída adicional en las reservas netas, ya que se sumaron compromisos en moneda extranjera que deben ser restituidos en los próximos meses.
La consultora 1816 calculó que la deuda derivada del swap, junto con otros instrumentos como los pases pasivos en dólares, ensanchó el deterioro de la posición neta del Central en alrededor de USD 3.500 millones. Esto implica que el objetivo de acumulación de reservas pactado con el Fondo Monetario Internacional podría verse aún más presionado hacia fin de año.
A estos números se suma la reciente transferencia de USD 872 millones en Derechos Especiales de Giro (DEGs) desde el Tesoro de Estados Unidos a la Argentina, fondos que el Gobierno utilizó para cumplir vencimientos con el FMI. Ambas operaciones ponen en evidencia el nivel de asistencia financiera internacional que viene recibiendo la administración de Javier Milei en su primer año de gestión.
Un escenario con más apoyo externo, pero también más obligaciones
Si bien estos movimientos permiten reforzar temporalmente la disponibilidad de divisas y dar aire a las negociaciones con organismos multilaterales, también consolidan una mayor dependencia de financiamiento externo. Los economistas advierten que la clave estará en cómo el país afrontará estos compromisos en un contexto de reservas ajustadas y metas exigentes hacia fin de año.
Por ahora, sin detalles oficiales del Banco Central y con un escenario económico todavía frágil, la activación del swap abre un nuevo capítulo en la relación financiera entre Argentina y Estados Unidos, dejando más interrogantes que certezas sobre su impacto real en el corto plazo.











