












Lo que parecía una tarde de tormentas aisladas se transformó en un fenómeno extremo que paralizó gran parte del Norte del Conurbano y el AMBA. En menos de una hora, cayeron 80 milímetros de agua, una cifra que representa casi el total de lo que suele llover en todo el mes de diciembre, provocando inundaciones repentinas, rescates dramáticos y cortes masivos de energía.
El epicentro del caos fue la Autopista Panamericana, donde el agua subió con tal velocidad que más de 30 vehículos quedaron atrapados. Los operativos de rescate, liderados por Defensa Civil y Bomberos, trabajaron contra reloj para asistir a conductores que, en muchos casos, permanecieron dentro de sus autos sin saber cómo reaccionar ante la crecida.
El fenómeno, calificado como "muy puntual" por las autoridades, afectó principalmente a San Isidro, Vicente López, San Martín y Tres de Febrero. Mientras en el sur de la Ciudad de Buenos Aires prácticamente no llovió, en el norte la situación fue crítica:
Fabián García, titular de Defensa Civil bonaerense, destacó que no hubo víctimas fatales a pesar de la violencia del temporal. Sin embargo, lanzó una advertencia sobre la infraestructura: la falta de mantenimiento y la paralización de obras hídricas quedaron en evidencia ante una precipitación que superó cualquier pronóstico a corto plazo.
Hasta avanzadas horas de la noche, las cuadrillas municipales continuaban trabajando en la remoción de ramas y la asistencia a familias que sufrieron el ingreso de agua en sus viviendas, mientras el servicio eléctrico comenzaba a normalizarse lentamente.











