












El panorama fabril en Argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Según el último relevamiento de la consultora Sistémica, el trimestre final del año ha dejado un saldo preocupante: 4.382 trabajadores afectados por una ola de cierres, despidos y suspensiones que golpea al corazón productivo del país.
La crisis no parece distinguir sectores ni geografías. El informe detalla que al menos 21 grandes empresas han tenido que reducir su estructura o bajar persianas definitivamente debido a una combinación letal: la caída estrepitosa del consumo interno y la falta de competitividad ante la apertura de importaciones.
Los focos de mayor tensión se localizan en los cordones industriales de Buenos Aires, Santa Fe y la región del NOA. Entre los casos que más resonancia tuvieron en estos meses se encuentran:
Incluso rubros de consumo masivo se han visto forzados al ajuste. La Suipachense cerró su planta en la localidad homónima, mientras que gigantes como Acindar, Mondelez y Textilana han optado por suspensiones masivas para frenar la producción ante la falta de demanda.
En el extremo sur, el polo tecnológico de Ushuaia también sintió el impacto con reducciones de personal en Newsan, confirmando que la crisis tiene un alcance federal.
El trasfondo económico muestra números alarmantes. Entre enero y octubre de 2024, la Inversión Extranjera Directa (IED) registró un saldo negativo de casi 1.500 millones de dólares. Esto indica que, lejos de ingresar capitales para nuevas fábricas, el dinero está saliendo del sistema productivo local.
Si bien el Gobierno Nacional deposita sus esperanzas en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) para reactivar la economía, los analistas de Sistémica advierten que los tiempos de la política no coinciden con la urgencia de las fábricas.
"La Argentina no puede prescindir de su industria sin pagar un costo social y económico elevado", concluye el informe de la consultora.
El desafío para 2026 será detener este proceso de "achicamiento sistémico" antes de que la pérdida de capacidades productivas sea irreversible.











