












El Ministerio de Agricultura Familiar de Misiones cumplió una década de trabajo institucional con un alcance que supera las 16 mil familias agricultoras en 54 municipios de la provincia. Durante 2025, la cartera profundizó un modelo de gestión centrado en el desarrollo territorial, el fortalecimiento productivo y la generación de espacios de comercialización, con una mirada integral sobre la chacra y las comunidades rurales.
De acuerdo a datos oficiales, las acciones del último año permitieron consolidar políticas públicas orientadas a mejorar las condiciones productivas, sociales y económicas de los agricultores familiares, con especial atención a las mujeres rurales y a las comunidades originarias.

Desde la Subsecretaría de Desarrollo Territorial se informó que 442 mujeres rurales participaron de instancias de capacitación a través del programa Mujer Rural. Además, 58 familias de la comunidad Mbya Guaraní fueron alcanzadas por el Programa Kokuei, mientras que continúan activas diez Mesas de Acción Social (MeSA) en distintos puntos de la provincia.
Durante el año también se brindó asistencia técnica y organizativa para el fortalecimiento de 22 organizaciones del sector, en una estrategia orientada a consolidar redes locales y promover el trabajo colectivo.
En el eje de Desarrollo Productivo, el ministerio alcanzó a 11.059 agricultores familiares mediante capacitaciones, visitas técnicas y operativos de acompañamiento. En paralelo, se avanzó en el impulso a la producción agroecológica: 31 chacras obtuvieron la certificación agroecológica y otras 90 se encuentran en proceso de transición.
Como parte del apoyo productivo, se distribuyeron 7.033 lotes de insumos estratégicos, destinados a mejorar los rendimientos y fortalecer la autonomía de las familias rurales.
La Subsecretaría de Comercialización concentró su labor en el fortalecimiento de ferias, circuitos cortos de venta y espacios institucionales. Según el balance del área, unas 700 familias participan en espacios de comercialización, 100 en ferias institucionales y circuitos universitarios, 500 en Ferias Francas, 600 en instancias de transferencia de conocimientos y 80 familias en iniciativas de agregado de valor.
Estas políticas buscan mejorar el acceso a mercados locales y promover precios justos, fortaleciendo la permanencia de los productos de la agricultura familiar en el mercado interno.
Uno de los ejes destacados del trabajo del ministerio es el acompañamiento a las mujeres rurales, con propuestas que exceden lo productivo. A lo largo del año se desarrollaron encuentros donde se abordaron temas como acción climática, biodiversidad y cuidado de los recursos naturales.
Desde la cartera señalaron que el enfoque aplicado es integral y contempla dimensiones como la salud mental, el deporte y el acceso a espacios de recreación, con una visión orientada al “buen vivir” de las familias agricultoras.
El ministerio es organismo de aplicación de la Ley de Fomento a la Producción Agroecológica, que establece un sistema de certificación participativa, sin costo y de carácter grupal. Este esquema incluye acompañamiento técnico y articulación con municipios y otros organismos del Estado.
“Dentro de esta ley se crea el sistema de certificación participativa, una certificación sin costo y grupal”, explicó Juliana Rajido, directora general de Agroecología, quien remarcó que el objetivo es que cada productor alcance estándares agroecológicos que respalden la comercialización de sus productos.
A través del programa Escuela de Campo, el ministerio desarrolla capacitaciones adaptadas a las necesidades de cada territorio, con contenidos como cosecha de agua de lluvia, elaboración de abonos, producción animal y bienestar animal.
Rajido señaló que persisten desafíos vinculados a las condiciones económicas y a la sostenibilidad de los grupos de trabajo, lo que obliga a fortalecer el acompañamiento técnico y a incorporar herramientas virtuales y redes sociales como complemento de la presencialidad.
La articulación con los municipios es considerada clave para el sostenimiento del modelo, ya que permite un contacto directo con los productores. En regiones como Puerto Iguazú y Wanda, esta coordinación facilitó el acceso a capacitaciones y la creación de espacios como despensas agroecológicas, donde los productos se comercializan bajo un sello que garantiza su origen.
De cara a 2026, desde el organismo anticiparon la incorporación de nuevos productores y la vinculación con el turismo rural y agroecológico, con el objetivo de mostrar el trabajo en las chacras y fortalecer la relación entre producción de alimentos sanos y actividades turísticas.











