












El sector industrial argentino enfrenta una de sus crisis más profundas, y el diagnóstico de los referentes empresariales es desgarrador. Alberto Kahale, vicepresidente de la CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa), lanzó una advertencia que refleja la magnitud del parate productivo: establecimientos que hace apenas dos años planeaban duplicar su personal, hoy han quedado reducidos a "galpones vacíos".
La recesión económica ha golpeado el corazón de la industria, especialmente en la provincia de Buenos Aires. Según Kahale, el desplome del consumo interno y la imposibilidad de afrontar los costos operativos están empujando a un proceso de desindustrialización acelerado.
El dirigente graficó esta realidad con el sector del calzado, donde empresas que supieron tener una plantilla de 800 operarios fueron reduciendo su personal drásticamente hasta verse obligadas al cese total de actividades.
Lo que más preocupa al sector es el cambio brusco de tendencia. Kahale comparó el escenario actual con el de 2023:
"Fábricas que tenían la posibilidad de llegar a los 1.600 empleados hoy están cerradas. Son galpones. No es un relato, lo vemos todos los días", sentenció el titular de FEBA.











