














La industria forestal del Litoral recibió un duro golpe que enciende las alarmas en toda la región. Forestadora Tapebicuá, una de las firmas más emblemáticas del sector en Corrientes, se presentó oficialmente en concurso preventivo de acreedores tras acumular una deuda que asciende a los $11.500 millones.
La empresa, que forma parte del grupo Celulosa Argentina, se encuentra con sus operaciones totalmente frenadas desde el pasado 10 de agosto, dejando un escenario de incertidumbre para sus casi 400 trabajadores.
Desde la conducción de la compañía señalaron que la situación es el resultado directo de un "combo" macroeconómico letal para las economías regionales:
Antes del cierre total en agosto, la fábrica ya trabajaba apenas a un 60% de su capacidad, reflejando una crisis de capital de trabajo que se volvió insostenible.
El proceso judicial, que tramita en el Juzgado Nacional en lo Comercial Nº 14, busca reordenar los pasivos para evitar la quiebra definitiva. El objetivo de la empresa es claro: conseguir un inversor estratégico en los próximos 90 días para reactivar las máquinas.
Aunque existen conversaciones en marcha con posibles capitales, el éxito de la operación depende exclusivamente de la previsibilidad económica nacional. "La crisis excede lo provincial, son decisiones nacionales las que impactan en la industria del interior", remarcaron desde la firma, reconociendo el acompañamiento del gobierno correntino ante un panorama que parece desbordarlos.
La parálisis de Tapebicuá no es un hecho aislado. Su controlante, Celulosa Argentina, también atraviesa un complejo proceso financiero, lo que agrava el cuadro para toda la cadena forestoindustrial. Para provincias como Corrientes y Misiones, donde el sector forestal es el principal motor de empleo, este caso funciona como una sombría señal de alerta sobre el futuro de la industria nacional.











