












La histórica fábrica de cosechadoras Vassalli, un emblema de la industria nacional con sede en Firmat, Santa Fe, atraviesa sus horas más oscuras. Lo que hace años era orgullo productivo, hoy es un escenario de desolación: 180 trabajadores denuncian que la empresa los mantiene en la incertidumbre total, con pagos parciales que no alcanzan para cubrir lo básico y una deuda salarial que escala a cifras astronómicas.
La situación económica de los empleados es desesperante. Según testimonios recolectados en la planta, el último depósito que recibieron fue hace más de un mes y por la irrisoria suma de 125.000 pesos.
Este "goteo" de pagos insignificantes ha generado una deuda acumulada que, se estima, ronda los 4 millones de pesos por cada trabajador. Sin respuestas a la vista, las familias de Firmat enfrentan el cierre de año con los bolsillos vacíos y la angustia de no saber si conservarán su fuente de trabajo.
El malestar estalló en una asamblea interna donde los delegados gremiales expusieron la falta de diálogo con la patronal. Denuncian que los responsables de la firma, los empresarios Marzó (padre e hijo), se mantienen incomunicados y no dan la cara ante el reclamo de los obreros.
A este conflicto humano se suma la parálisis industrial:
Los trabajadores también apuntan contra el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, denunciando una llamativa ausencia de mediación efectiva en un conflicto que amenaza con herir de muerte la estabilidad social de toda una ciudad.
Hoy, la planta de Vassalli es un gigante dormido. Mientras la maquinaria permanece detenida, 180 familias aguardan una señal de vida por parte de una conducción que, hasta el momento, solo ha respondido con silencio y deudas.











