Crisis yerbatera: Productores denuncian "reuniones a puertas cerradas" y exigen una asamblea abierta en el interior

Hace 6 meses Provinciales

 La tensión en el sector yerbatero misionero sumó un nuevo capítulo tras el firme reclamo de diversas asociaciones que exigen mayor transparencia al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Los productores cuestionaron con dureza una convocatoria que calificaron como "restringida" y demandaron que el debate sobre el futuro de la actividad sea público y participativo.

​Hugo Sand, referente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (Apam), fue el portavoz de este malestar al señalar que el organismo intentó llevar adelante un encuentro con apenas cuatro asociaciones, dejando fuera a gran parte de los actores directos de la cadena productiva. “El problema yerbatero es un problema social grave y la salida debe ser entre todos”, enfatizó el dirigente, quien propuso trasladar el debate al interior de la provincia para incluir a intendentes, legisladores y tareferos.

​Denuncias por despidos y precios insuficientes

​Desde el sector no solo critican la metodología de diálogo, sino también las primeras decisiones de la actual conducción del INYM. Entre los puntos de mayor conflicto se destacan:

  • Aumentos y recortes: Cuestionan el incremento en el valor de la estampilla y el despido de más de veinte empleados de la institución.
  • Pérdidas millonarias: Aseguran que, bajo las políticas actuales, el sector ha perdido sumas exorbitantes, mientras el precio pagado al colono sigue sin cubrir los costos básicos.
  • Éxodo rural: Advierten que la crisis está expulsando a los tareferos hacia países vecinos, como Brasil, ante la falta de trabajo digno en la tierra colorada.

​El fantasma del paquete tecnológico y la defensa de la chacra

​Un punto que genera alarma es la creciente mecanización de la cosecha, que no solo desplaza la mano de obra humana, sino que —según advierten desde Apam— vendría acompañada de un uso intensivo de químicos para el control de malezas, con el consecuente riesgo ambiental y sanitario para las familias rurales.

​“La chacra no se vende, es patria y hay que resistir”, sentenció Sand, reafirmando el compromiso de las bases de luchar por la recuperación de la ley yerbatera y la limitación de nuevas plantaciones para evitar que el mercado local sea inundado por producción extranjera. El pedido es claro: un debate amplio, de cara al pueblo y sin exclusiones. 

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