












Una jornada de terror se vivió en las afueras de Santiago de Chile tras la brutal explosión de un camión cisterna que transportaba gas licuado. El siniestro, ocurrido en la autopista a la altura de la comuna de Renca, transformó la carretera en un escenario de guerra, dejando un saldo trágico de cuatro personas fallecidas y 17 heridos, varios de ellos en estado crítico.
El accidente se desencadenó cuando el conductor del transporte de la empresa Gasco perdió el control del vehículo, impactó contra la barrera de contención y colisionó en cadena con otros rodados. Según los primeros informes de Bomberos, el choque provocó una rotura en el tanque, generando una "nube de gas" de más de 100 metros a la redonda que, al hacer ignición, desató una explosión devastadora visible desde toda la capital chilena.
La magnitud del estallido fue tal que el fuego alcanzó un predio lindero donde se apilaban vehículos para remate, reduciendo a cenizas a unos 44 automóviles. En la calzada principal, otros siete autos y tres camiones resultaron seriamente afectados por la onda expansiva y las llamas.
Las autoridades locales, encabezadas por la fiscal Macarena Cañas, señalaron que la principal hipótesis apunta al exceso de velocidad como causa del despiste inicial. Por su parte, el delegado presidencial Gonzalo Durán confirmó que, de los 17 heridos, al menos cinco se encuentran con riesgo vital. Debido a la intensidad del incendio, los peritos enfrentan serias dificultades para identificar de forma inmediata a los fallecidos.
Desde la compañía Gasco emitieron un comunicado lamentando profundamente el hecho y confirmaron que entre las víctimas fatales se encuentra el propio chofer del camión. Equipos técnicos de la firma trabajan junto a la justicia para esclarecer los detalles de esta tragedia que ha conmocionado a todo el país trasandino.











