












La cúpula de la Policía de Provincia de Misiones tomó una decisión drástica tras una serie de denuncias que salpican la transparencia institucional. El comisario inspector Walter Daniel Olivera, quien hasta ayer se desempeñaba como subjefe de la Unidad Regional IV de Puerto Rico, fue apartado de su cargo bajo acusaciones que rozan lo cinematográfico: el faltante de mercadería de contrabando que debía estar bajo custodia policial.
La investigación, que está en manos del Juzgado Federal de Oberá, a cargo del juez Alejandro Gallandat Luzuriaga, busca determinar el destino de una importante cantidad de elementos secuestrados en operativos previos. Entre los faltantes más destacados se encuentran neumáticos, cargamentos de cigarrillos y teléfonos móviles, bienes de alto valor en el mercado ilegal.
Olivera, que había asumido sus funciones en diciembre pasado, ya venía siendo observado por otras irregularidades administrativas. Sin embargo, la gravedad de esta denuncia precipitó su destitución inmediata de la jefatura regional, siendo reasignado a tareas de supervisión vial mientras avanza el proceso judicial.
El comisario general Raúl David Maslowski, director General de Seguridad de la fuerza, fue contundente en declaraciones radiales. Aseguró que la investigación no se detendrá en Olivera: el objetivo es recolectar pruebas suficientes para determinar si existieron cómplices dentro de la misma fuerza que facilitaron la salida de la mercadería de los depósitos.
Por el momento, el clima en Puerto Rico es de hermetismo, mientras la justicia federal intenta desentramar una red que, de confirmarse, pondría nuevamente en el ojo de la tormenta la gestión de los elementos incautados en la zona fronteriza.











