












Este martes, el Tribunal Oral de Santa Cruz se convierte en el escenario de uno de los procesos judiciales más esperados y dolorosos de la historia reciente argentina. En la ciudad de Río Gallegos, arranca formalmente el juicio oral y público por el hundimiento del submarino ARA San Juan, el navío que desapareció en las profundidades del Atlántico Sur el 15 de noviembre de 2017.
En el banquillo de los acusados se encuentran cuatro ex altos mandos de la Armada Argentina: Claudio Villamide, Luis Enrique López Mazzeo, Héctor Alonso y Hugo Miguel Correa. La Justicia los investiga por presunto incumplimiento de deberes, omisión de oficio y estrago culposo agravado por la muerte de los 44 tripulantes.
Tras años de idas y vueltas sobre dónde debía realizarse el debate, los jueces Mario Reynaldi, Luis Alberto Giménez y Enrique Baronetto serán los encargados de analizar si existieron fallas críticas en el mantenimiento, la conducción o la operatividad del submarino que llevaron al fatídico desenlace.
El cronograma judicial es intenso: las audiencias se desarrollarán hasta el mes de julio, con sesiones de lunes a jueves en semanas alternadas, buscando dar una respuesta definitiva a los familiares que llevan casi una década reclamando justicia.
Un dato que genera controversia entre las querellas es la ausencia de responsables políticos en el proceso. Cabe recordar que la Corte Suprema dejó firme el sobreseimiento del expresidente Mauricio Macri y de ex jefes de inteligencia en la causa por presunto espionaje a los familiares, determinando que no hubo tareas ilegales. Por este motivo, el juicio se centrará exclusivamente en la cadena de mando militar.
A más de ocho años de aquella última comunicación desde las profundidades, el país vuelve a mirar hacia el sur, esperando que la verdad finalmente salga a la superficie.











