












La gestión del gobernador Hugo Passalacqua atraviesa días de fuertes movimientos internos bajo una consigna clara: "tolerancia cero". En las últimas horas, el ojo de la tormenta se posó sobre Carlos Alberto Heppner, quien hasta ahora se desempeñaba como director de Promoción y Protección de Derechos del Adulto Mayor.
La salida de Heppner no es un movimiento administrativo más. El funcionario quedó salpicado por una investigación que lo vincula a una presunta estafa piramidal, un esquema tipo Ponzi que habría movilizado una cifra superior a los 200 millones de pesos. Ante la gravedad de los indicios y el impacto social del caso, el mandatario provincial firmó el decreto de destitución, que será oficializado en breve en el Boletín Oficial.
El desplazamiento de Heppner, quien dependía del Ministerio de Desarrollo Social, se suma a una lista reciente de funcionarios que debieron abandonar sus cargos por conductas cuestionables:
Desde la cúpula del Gobierno provincial dejaron trascender que no habrá segundas oportunidades para quienes "no estén a la altura" de las responsabilidades públicas. Con esta decisión, el Ejecutivo busca enviar un mensaje de transparencia y firmeza en medio de un contexto donde la ética pública está bajo la lupa de la sociedad misionera.
La sombra de la estafa de los 200 millones pone un punto final abrupto a la carrera de Heppner en la función pública, mientras la justicia y el Gobierno provincial intentan blindar las instituciones de futuros escándalos similares.











