Tragedia en Filipinas: ya son 47 los muertos tras el devastador terremoto y crece la urgencia por hallar a los desaparecidos

Hace 1 mes Internacionales

 La isla de Mindanao, en el sur de Filipinas, enfrenta horas críticas tras el violento sismo de magnitud 7,8 que sacudió la región a principios de esta semana. Según el último informe emitido por el Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC), la cifra oficial de víctimas fatales se elevó a 47, mientras que los heridos ya superan los 680.

​Sin embargo, la mayor preocupación de los equipos de emergencia se centra ahora en las tareas de búsqueda y rescate, ya que el número de personas desaparecidas prácticamente se duplicó en las últimas horas, pasando de 17 a 31 ciudadanos de los que aún no se tiene rastro.

​Réplicas incesantes y la amenaza de tsunami

​El fenómeno principal se registró a una profundidad de 55 kilómetros con epicentro cercano a la isla de Burias. Desde ese momento, la tierra no ha dejado de moverse: las autoridades ya contabilizaron más de 1.700 réplicas, de las cuales al menos 45 tuvieron la intensidad suficiente como para ser percibidas con claridad por una población que vive en un estado de alerta constante.

​El pánico inicial se vio agravado por una alerta de tsunami emitida por el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs). Si bien la advertencia fue cancelada horas más tarde, los sistemas de monitoreo costero llegaron a registrar olas de hasta 1,48 metros de altura en localidades como Kiamba, generando evacuaciones preventivas en las zonas balnearias.

​Infraestructura colapsada y miles de evacuados

​El panorama en el terreno es desolador. El reporte oficial detalla que más de 18.000 viviendas sufrieron desórdenes estructurales, quedando más de 3.300 de ellas completamente reducidas a escombros. Actualmente, unas 39.000 personas permanecen desplazadas de sus hogares, refugiadas en centros de asistencia temporal o con familiares.

​Las brigadas de rescate y el personal de protección civil trabajan a contrarreloj para abrirse paso de manera terrestre, ya que numerosos deslizamientos de tierra, grietas en el asfalto y puentes caídos mantienen bloqueados los accesos a varias comunidades rurales que necesitan asistencia médica y provisiones de manera urgente.

Cabe recordar que el archipiélago filipino se asienta sobre el denominado "Anillo de Fuego del Pacífico", una de las franjas geológicas con mayor actividad tectónica del planeta, lo que expone regularmente al país a este tipo de catástrofes naturales.