












La magia del mejor de todos los tiempos sigue reescribiendo la historia del fútbol. En una noche que quedará grabada en las páginas doradas del deporte rey, Lionel Messi lideró la victoria por 3-0 de la Selección Argentina ante Argelia en el estreno del Grupo J. El capitán no solo metió un triplete espectacular en su partido número 200 con la camiseta albiceleste, sino que pulverizó récords históricos y conmovió a todos al romper en llanto tras su primer gol.
El show del crack rosarino comenzó a los 17 minutos del primer tiempo, cuando sacó un impresionante zurdazo desde afuera del área que venció la resistencia del arquero Luca Zidane. Fue en ese festejo donde las cámaras captaron las lágrimas de la estrella del Inter Miami, un desahogo profundamente emotivo que desnudó la tremenda carga sentimental que significa para él seguir defendiendo la corona a sus 38 años.

Lejos de conformarse, en el segundo tiempo llegó el momento de romper la historia grande: a los 15 minutos aprovechó un rebote corto para empujar el segundo, y a los 76 selló su obra de arte con otra definición inatajable de zurda. Con este hat-trick, Messi alcanzó la impactante cifra de 16 goles en los Mundiales, igualando al alemán Miroslav Klose como el máximo artillero en toda la historia de la competición. Además, desplazó a Cristiano Ronaldo al convertirse en el futbolista más longevo en marcar un triplete en una cita mundialista.
La carrera por el trono de goleador histórico promete ser de película, ya que Kylian Mbappé le pisa los talones con 14 tantos tras su doblete ante Senegal. Sin embargo, la noche del debut dejó en claro que, mientras el físico y la zurda sigan intactos, Messi está dispuesto a dar hasta la última gota de sudor y emoción para mantener a la Argentina en lo más alto del planeta.











