












Un insólito y sospechoso episodio alteró el inicio de la mañana de este viernes en pleno corazón de la capital provincial. Un automovilista de 43 años terminó demorado por la Policía tras ser interceptado al mando de un vehículo que presentaba severos e inocultables destrozos en la carrocería delantera. Para empeorar su situación, el conductor evidenciaba un notorio estado de ebriedad, lo que encendió las alarmas sobre un posible choque con fuga.
El procedimiento se concretó alrededor de las 6:30 horas sobre la calle Félix de Azara, casi intersección con Bolívar. Efectivos del Grupo de Acción Preventiva (GAP) divisaron un Chevrolet Classic que circulaba con el frente totalmente destruido. Al ordenar la detención del rodado para su identificación, el conductor ensayó una llamativa defensa: argumentó que se estaba dirigiendo hacia su puesto laboral y aseguró firmemente que las abolladuras y roturas del coche eran "de vieja data".
Sin embargo, el fuerte aliento etílico del hombre echó por tierra cualquier intento de normalizar la situación. Ante la sospecha de que el automovilista hubiera protagonizado un siniestro vial minutos antes en otra zona de la ciudad y se hubiera dado a la fuga, las autoridades ordenaron un despliegue inmediato en el lugar.
Personal de la Dirección General de Policía Científica y la bioquímica de turno realizaron las pericias correspondientes y los test de rigor sobre el conductor, mientras que la Dirección General de Seguridad Vial y Turismo procedió al resguardo del automóvil. La investigación penal y vial continúa abierta para cruzar reportes de accidentes recientes en Posadas, revisar las cámaras de seguridad de la zona y constatar si los daños del coche realmente coinciden con la dudosa coartada del implicado.











