












Ante las proyecciones meteorológicas e hidrológicas que advierten sobre una importante crecida en la cuenca del río Iguazú, la empresa concesionaria del Parque Nacional (Iguazú Argentina S.A.) solicitó de manera oficial el aval para comenzar el desmonte preventivo del circuito Garganta del Diablo. La presentación fue elevada a la Intendencia del parque con el objetivo de resguardar la estructura antes de la llegada de los picos de caudal.
De acuerdo a los informes técnicos presentados, la incidencia del fenómeno El Niño y las intensas lluvias previstas en la región alta de la cuenca podrían desencadenar un aumento extraordinario en el flujo del agua. Los cálculos de los especialistas sugieren que el volumen estimado superaría ampliamente a las crecidas registradas en años anteriores, como la de 2022 —que destruyó gran parte del paseo— e incluso alcanzando niveles críticos comparables a los históricos caudales de 2013.
Plan de contingencia y plazos estimados
Si las autoridades del Parque Nacional aprueban el protocolo de resguardo, el operativo de retiro de pasarelas está programado para dar inicio el próximo 1.º de agosto. La maniobra requerirá cerca de un mes de labor continua, buscando finalizar las tareas antes de septiembre, periodo en el que se aguarda la crecida principal.
Una vez que el río retorne a parámetros de seguridad, se dará paso a la fase de rearmado y reacondicionamiento técnico de las pasarelas, proceso que demandaría alrededor de dos meses. De no mediar contratiempos climáticos adicionales, el circuito estaría operativo para el público durante el mes de diciembre.
En paralelo, se intensificó el monitoreo conjunto entre la empresa concesionaria, la administración del Parque Nacional y la Compañía Paranaense de Energía (Copel) para evaluar en tiempo real la evolución de las lluvias en Brasil y el avance de las ondas de crecida.











