












La situación financiera de los hogares argentinos atraviesa un escenario de creciente preocupación. Según los datos difundidos, más de 3,5 millones de personas llevan más de un año sin poder saldar sus deudas, en un contexto marcado por la recesión y el deterioro de los ingresos familiares.
Sobre un total de 20,6 millones de argentinos con obligaciones vigentes, alrededor de 5,6 millones presentan incumplimientos superiores a los 90 días. Dentro de ese grupo, más de 3,5 millones fueron ubicados en la denominada situación 5, la categoría considerada irrecuperable por el sistema de clasificación crediticia.
Uno de los datos que más preocupa es el crecimiento registrado durante el último año. La cantidad de personas ubicadas en la categoría de mayor riesgo pasó de aproximadamente 2,1 millones a más de 3,5 millones, lo que representa un incremento interanual del 63,5%.
En contraste, la cantidad total de personas endeudadas aumentó apenas alrededor de un 5% durante el mismo período.
Especialistas vinculan esta evolución principalmente con el deterioro de los ingresos reales de las familias y las dificultades para afrontar compromisos financieros.
Otro de los aspectos que refleja el impacto de la situación económica es el destino del crédito. Cada vez más familias recurren a las tarjetas de crédito para cubrir gastos esenciales, como alimentos, productos de limpieza y artículos de higiene.
Esta estrategia permite afrontar los gastos inmediatos, pero puede generar una acumulación de saldos difíciles de cancelar posteriormente, especialmente ante condiciones crediticias más exigentes.
La clasificación de riesgo no solamente representa un problema para quienes actualmente tienen dificultades para pagar. También puede generar consecuencias a futuro.
Ingresar en las categorías de mayor morosidad puede complicar el acceso a nuevos préstamos, tarjetas de crédito e incluso garantías necesarias para alquilar una vivienda.
El aumento de la morosidad también se extiende al sector productivo. Las pequeñas y medianas empresas enfrentan dificultades para cumplir con sus compromisos en medio de un escenario económico restrictivo.
De esta manera, el endeudamiento se consolida como uno de los principales indicadores de la presión que atraviesan hogares y empresas, en un contexto donde la recuperación de los ingresos continúa siendo un factor clave.