



La intemperie









El transporte fluvial volvió a quedar en el centro de la discusión sobre cómo reducir los costos logísticos de las economías regionales. En el NEA, donde Misiones y Corrientes tienen una fuerte actividad forestal y grandes distancias hasta los principales centros de consumo y exportación, el debate adquiere especial relevancia.
La discusión enfrenta dos miradas dentro del sector. Por un lado, la Asociación Forestal Argentina (AFoA) impulsa una mayor apertura del régimen de cabotaje para ampliar la oferta de buques y barcazas disponibles. Por otro, la Federación de Empresas Navieras Argentinas (FENA) sostiene que el problema no se soluciona solamente permitiendo el ingreso de embarcaciones extranjeras y pone el foco en los costos laborales, tributarios, portuarios y regulatorios que afectan a los operadores nacionales.
Uno de los ejemplos utilizados por el sector forestal muestra la brecha entre el transporte terrestre y el fluvial. Según AFoA, trasladar una tonelada desde Clorinda hasta Rosario puede costar alrededor de US$ 100 por camión, mientras que un recorrido similar desde Asunción por vía fluvial ronda los US$ 25.
En el caso de Misiones, también se planteó el impacto que tendría una mayor utilización de los puertos y vías navegables regionales. Según estimaciones difundidas por el sector, trasladar un contenedor desde Eldorado hasta Buenos Aires para su conexión con un buque oceánico puede representar unos US$ 3.600 por vía terrestre, mientras que mediante una alternativa fluvial el costo podría bajar a unos US$ 2.500.
La importancia de estos valores está directamente relacionada con la competitividad de las economías regionales. Para industrias que movilizan grandes volúmenes, como la forestoindustria, el costo del transporte puede tener un peso considerable en el precio final de los productos.
AFoA plantea modificar el régimen de cabotaje vigente, establecido sobre una normativa de 1944. Entre sus propuestas aparece la posibilidad de contratar con mayor libertad buques y barcazas de países de la región, además de eliminar o flexibilizar el sistema de permisos especiales para utilizar bodegas extranjeras cuando no exista suficiente oferta local.
La iniciativa también contempla una ventana de 90 días para incorporar embarcaciones frente a aumentos estacionales de la demanda y cambios en determinados procedimientos aduaneros, con el objetivo de reducir tiempos y costos en las operaciones.
Otro de los planteos apunta a facilitar la incorporación de remolcadores y barcazas mediante modificaciones arancelarias.
Desde esta perspectiva, el objetivo no sería reemplazar al camión, sino combinar ambos sistemas: utilizar el transporte terrestre para conectar las zonas productivas con los puertos y aprovechar el transporte fluvial para los trayectos de mayor distancia y volumen.
FENA coincide en que los costos logísticos argentinos son elevados, pero cuestiona que la apertura del mercado sea suficiente para resolver el problema.
La entidad sostiene que las empresas que operan bajo bandera argentina enfrentan una estructura de costos vinculada con cargas laborales, impuestos, tasas portuarias, exigencias regulatorias y trámites administrativos que afectan su competitividad frente a operadores extranjeros.
Entre los ejemplos mencionados por FENA aparecen diferencias importantes en los costos portuarios respecto de otros países de la región. Por eso, la federación propone discutir primero las condiciones en las que trabajan los operadores nacionales y generar un marco que permita recuperar inversiones y ampliar la capacidad de la flota argentina.
Para Misiones, el debate tiene una importancia particular. La provincia posee una importante producción forestal y se encuentra alejada de los grandes puertos de exportación, por lo que buena parte de las cargas debe recorrer largas distancias por carretera.
La posibilidad de utilizar de manera más eficiente la Hidrovía Paraná-Paraguay y los puertos regionales aparece así como una alternativa para reducir movimientos terrestres y acercar la producción misionera a los mercados internacionales.
En septiembre, durante un encuentro realizado en Posadas, representantes del sector forestal y especialistas en transporte ya habían planteado la necesidad de aprovechar la infraestructura existente y generar una red que permita consolidar cargas en la región y trasladarlas por vía fluvial.
El debate, sin embargo, todavía está abierto. Mientras el sector forestal reclama mayor oferta y competencia para reducir los fletes, las empresas navieras advierten que también es necesario revisar los costos que enfrenta la flota argentina.
En el fondo, ambas posiciones coinciden en un punto: el costo logístico es uno de los desafíos centrales para mejorar la competitividad de las economías regionales. La discusión pasa ahora por determinar qué cambios regulatorios, fiscales y operativos pueden permitir que el río tenga un papel mayor en el traslado de la producción del NEA.