












El indicador elaborado por JP Morgan alcanzó los 915 puntos básicos y registró su nivel más alto del año. La caída de los bonos, la incertidumbre económica y las dudas sobre la capacidad de financiamiento del Gobierno profundizan la preocupación de los mercados.
La Argentina volvió a quedar bajo la presión de los mercados financieros. Este jueves 5 de noviembre, el riesgo país superó los 900 puntos básicos y llegó a ubicarse en 915 unidades, su nivel más elevado en lo que va del año, en una jornada marcada por nuevas caídas de los bonos soberanos y retrocesos en las acciones de empresas argentinas.
El indicador que elabora el banco JP Morgan registró un fuerte incremento respecto de las 852 unidades con las que había cerrado la jornada anterior. La suba refleja el deterioro de la cotización de los títulos públicos argentinos y una mayor cautela de los inversores frente a las perspectivas económicas y financieras del país.
El movimiento representa una nueva señal de alerta para el Gobierno de Javier Milei y el equipo económico encabezado por Luis Caputo, que enfrenta dificultades para recuperar la confianza de los mercados y restablecer el acceso al financiamiento internacional.
La escalada del riesgo país muestra un cambio significativo respecto de los valores registrados a mediados de julio, cuando el indicador había alcanzado un piso cercano a los 402 puntos básicos.
Desde entonces, la tendencia fue predominantemente alcista y se aceleró durante las últimas semanas. La caída de los bonos argentinos en los mercados internacionales terminó impulsando el indicador hasta superar la barrera de los 900 puntos.
A este escenario se sumó un contexto internacional desfavorable, con mayor volatilidad en los mercados financieros y tasas de interés elevadas en Estados Unidos, factores que suelen afectar especialmente a los países emergentes.
Entre los elementos que explican el deterioro de los activos argentinos aparecen las dudas sobre la continuidad del programa económico, la evolución de la actividad productiva y las perspectivas políticas de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Los inversores también siguen de cerca la capacidad del Banco Central para acumular reservas y la disponibilidad de dólares necesarios para afrontar los compromisos financieros de los próximos años.
En ese sentido, el calendario de vencimientos de deuda previsto para 2027 representa uno de los principales desafíos para la administración nacional. La posibilidad de refinanciar esas obligaciones o conseguir nuevo financiamiento externo depende, en buena medida, de que mejoren las condiciones de acceso de la Argentina a los mercados internacionales.
El riesgo país mide la diferencia entre el rendimiento que ofrecen los bonos de un Estado y el de los títulos considerados de referencia, principalmente los del Tesoro de Estados Unidos.
Cuando el indicador aumenta, significa que los inversores exigen una mayor compensación para asumir el riesgo de prestar dinero a ese país.
Por eso, un nivel superior a los 900 puntos representa una dificultad adicional para la Argentina: encarece las posibilidades de obtener financiamiento externo, complica la refinanciación de vencimientos y puede afectar las condiciones de crédito para empresas y gobiernos provinciales.
Si bien superar los 1.000 puntos no significa automáticamente que un país haya entrado en default, sí constituye una señal de mayor riesgo financiero y de dificultades para sostener el financiamiento en los mercados.
La jornada también estuvo marcada por retrocesos en los principales activos financieros del país. Los bonos soberanos en dólares registraron nuevas pérdidas, mientras que las acciones argentinas que cotizan en Wall Street y en el mercado local operaron con importantes bajas.
En paralelo, el dólar oficial se mantuvo relativamente estable, aunque esa situación no alcanzó para disipar las preocupaciones de los operadores financieros.
El desafío para el Gobierno será recuperar la confianza de los inversores, fortalecer las reservas y demostrar que cuenta con capacidad para afrontar los compromisos de deuda sin generar nuevas tensiones sobre la economía.
Con el riesgo país en máximos del año y cada vez más cerca de la barrera de los 1.000 puntos, la evolución de los bonos y las señales económicas del Gobierno vuelven a ocupar el centro de la atención financiera.