
Del auge al vacío: El drama de las Pymes que pasaron de proyectar crecimiento a cerrar sus puertas
Hace 6 meses Economía
El sector industrial argentino enfrenta una de sus crisis más profundas, y el diagnóstico de los referentes empresariales es desgarrador. Alberto Kahale, vicepresidente de la CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa), lanzó una advertencia que refleja la magnitud del parate productivo: establecimientos que hace apenas dos años planeaban duplicar su personal, hoy han quedado reducidos a "galpones vacíos".
La caída del consumo como verdugoLa recesión económica ha golpeado el corazón de la industria, especialmente en la provincia de Buenos Aires. Según Kahale, el desplome del consumo interno y la imposibilidad de afrontar los costos operativos están empujando a un proceso de desindustrialización acelerado.
El dirigente graficó esta realidad con el sector del calzado, donde empresas que supieron tener una plantilla de 800 operarios fueron reduciendo su personal drásticamente hasta verse obligadas al cese total de actividades.
Una comparación que alarmaLo que más preocupa al sector es el cambio brusco de tendencia. Kahale comparó el escenario actual con el de 2023:
- Hace dos años: Con una inflación alta, las fábricas operaban, mantenían niveles de actividad y tenían maquinaria lista para expandirse.
- Hoy: A pesar de la desaceleración de la inflación, el mercado interno está "muerto". Lo que antes eran centros de producción vibrantes, hoy son estructuras abandonadas.
"Fábricas que tenían la posibilidad de llegar a los 1.600 empleados hoy están cerradas. Son galpones. No es un relato, lo vemos todos los días", sentenció el titular de FEBA.
- El riesgo del empleo nacional
- La situación pone en jaque al principal generador de trabajo en Argentina: la Pequeña y Mediana Empresa. El diagnóstico de las entidades gremiales empresarias es coincidente en tres factores críticos:
- Apertura de importaciones: La entrada de productos terminados del exterior dificulta la competencia local.
- Costos energéticos: Los tarifazos golpean la rentabilidad de las fábricas.
- Mercado deprimido: Sin poder adquisitivo en la calle, no hay producción que se sostenga.
- Sin políticas que protejan el mercado interno y fomenten la manufactura nacional, el riesgo es que el "corazón productivo" del país termine transformándose definitivamente en un cementerio de persianas bajas.
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