Stellantis frena una planta clave y crece la preocupación por el futuro de la industria automotriz argentina

Hace 8 horas Economía

La automotriz dueña de Fiat, Peugeot, Citroën, Jeep y Ram paralizó temporalmente su fábrica de El Palomar hasta enero de 2027 y ajustará la producción en Córdoba. La decisión se produce en medio de una caída de las ventas, mayores dificultades para competir con los vehículos importados y advertencias sobre el futuro de sus instalaciones en el país.

La industria automotriz argentina atraviesa un escenario de creciente incertidumbre. Stellantis, uno de los principales grupos del sector, decidió suspender temporalmente la actividad de su planta de El Palomar, en la provincia de Buenos Aires, y modificar los planes de producción de su complejo industrial de Ferreyra, en Córdoba, ante la menor demanda de vehículos.

La medida vuelve a poner en el centro de la discusión la competitividad de las fábricas nacionales y el futuro de las inversiones industriales en la Argentina. La compañía, que controla marcas como Fiat, Peugeot, Citroën, Jeep y Ram, había destinado cerca de 1.000 millones de dólares a modernizar y ampliar sus operaciones locales.

Según se informó, la planta de El Palomar permanecerá paralizada hasta el 18 de enero de 2027. Allí se fabrican los Peugeot 208 y 2008, dos modelos importantes para la presencia de la marca francesa en el mercado argentino.

La suspensión incluye el adelanto de las vacaciones del personal y se suma a otras medidas de ajuste adoptadas durante el año. En mayo, la empresa había eliminado uno de los dos turnos de producción de esa fábrica, en una decisión que estuvo acompañada por la salida de al menos 600 trabajadores mediante retiros voluntarios.

Menos ventas y cambios en los planes de producción

El ajuste también alcanza al complejo de Ferreyra, en Córdoba, donde Stellantis revisará los planes de fabricación de las camionetas Fiat Titano y Ram Dakota debido a una menor demanda externa.

En cambio, la producción del Fiat Cronos continuará con su cronograma habitual, de acuerdo con la información difundida.

Desde la empresa explicaron que las modificaciones buscan adecuar el volumen de fabricación a las unidades acumuladas en las terminales y concesionarios. En otras palabras, el objetivo es evitar que la producción supere la capacidad del mercado para absorber los vehículos.

El escenario refleja las dificultades que enfrenta el sector automotor, condicionado por la evolución del consumo interno, la competencia de los modelos importados y las posibilidades de colocar vehículos en otros mercados, especialmente en Brasil.

La advertencia del CEO regional sobre las fábricas argentinas

La decisión de reducir la actividad industrial adquiere mayor relevancia por las declaraciones que Herlander Zola, presidente de Stellantis para Sudamérica, realizó semanas atrás sobre el futuro de las operaciones argentinas.

El directivo había señalado que la continuidad de las dos plantas del grupo en el país depende de factores como el tamaño del mercado, las reglas de competencia y la capacidad de fabricar vehículos a precios competitivos.

Entre los escenarios mencionados figuraban mantener ambas instalaciones, concentrar la producción en una sola o, eventualmente, cerrar las dos. Sin embargo, esas declaraciones no constituyeron un anuncio formal de cierre.

Uno de los principales argumentos planteados por el ejecutivo fue la diferencia de costos entre la Argentina y Brasil. Según sus estimaciones, el costo laboral argentino ronda el doble del brasileño, una brecha que representa una dificultad para competir con vehículos producidos en el país vecino.

A eso se suma la pérdida de participación de Peugeot en el mercado local. De acuerdo con las cifras citadas por el directivo, la marca pasó de representar aproximadamente el 9% de las ventas durante 2025 a cerca del 5% en 2026.

La mayor presencia de vehículos importados, incluidos modelos provenientes de China y Brasil, aparece entre los factores que presionan sobre las ventas de los fabricantes instalados en el país.

Casi 1.000 millones de dólares en inversiones

La situación plantea un contraste con los anuncios de inversión realizados por Stellantis durante los últimos años.

En 2024, la compañía anunció una inversión de 385 millones de dólares para ampliar su complejo de Ferreyra y avanzar con la producción de las camionetas Fiat Titano y Ram Dakota, además de incorporar nuevas capacidades para fabricar motores.

Por su parte, en El Palomar destinó 270 millones de dólares para sumar el Peugeot 2008 a la línea de producción, inversión que se agregó a otros 320 millones utilizados para modernizar las instalaciones e incorporar la fabricación del Peugeot 208.

En conjunto, los proyectos representan cerca de 1.000 millones de dólares comprometidos para fortalecer las operaciones industriales de la empresa en la Argentina.

Ahora, el desafío consiste en sostener esos proyectos en un mercado que muestra dificultades para absorber la producción y en el que la competitividad frente a otros países adquiere una importancia cada vez mayor.

La producción automotriz también muestra señales de retroceso

Los números del sector ayudan a dimensionar el contexto. Durante los primeros nueve meses de 2026, la producción automotriz argentina registró una caída del 16,9% en comparación con el mismo período del año anterior.

Entre enero y septiembre se fabricaron 314.975 vehículos, frente a las 379.243 unidades producidas durante los primeros nueve meses de 2025.

En septiembre, la producción alcanzó las 39.747 unidades, un 15,6% menos que en igual mes del año pasado. Las ventas de las terminales a los concesionarios también retrocedieron: totalizaron 43.214 vehículos, con una baja interanual del 20,4%.

Las exportaciones, por el contrario, mostraron un comportamiento diferente. Durante los primeros nueve meses del año crecieron un 1,6%, hasta alcanzar los 203.072 vehículos enviados al exterior.

Sin embargo, esa mejora no beneficia por igual a todas las automotrices. En el caso de Stellantis, la menor demanda externa de las camionetas fabricadas en Córdoba obligó a revisar los planes de producción.

¿Qué puede pasar con las fábricas de Stellantis en la Argentina?

Por el momento, la paralización temporal de El Palomar y los ajustes previstos en Córdoba no significan que la empresa haya confirmado el cierre de alguna de sus instalaciones.

La discusión, no obstante, expone los desafíos que enfrenta la industria automotriz nacional en un escenario de mayor competencia internacional y cambios en las condiciones del mercado.

La capacidad de sostener los niveles de producción, mejorar los costos y ampliar las exportaciones será determinante para el futuro de las plantas argentinas.

El caso de Stellantis refleja una tensión que va más allá de una sola empresa: cómo mantener inversiones industriales, empleo y producción nacional en un contexto en el que los fabricantes deben competir con vehículos importados y con estructuras de costos diferentes.

La compañía deberá definir cómo adapta sus operaciones a esta nueva realidad. Mientras tanto, la suspensión en El Palomar y los cambios en Córdoba vuelven a encender las alarmas sobre el presente y el futuro de la industria automotriz argentina.

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