Posadas, Misiones — La tradicional Peregrinación Diocesana al Santuario de Nuestra Señora de Loreto vivió este año un episodio inesperado: por primera vez en sus 24 ediciones, sus organizadores debieron pagar 560.000 pesos al Estado nacional para recibir autorización para transitar por la banquina de la Ruta Nacional 12. 
¿Qué pasó?
Según explicó el padre Leonardo Cuenca, párroco y uno de los organizadores, la notificación llegó tan solo 48 horas antes del inicio de la peregrinación, a través del sistema de Trámites a Distancia (TAD). Le exigieron documentación que nunca habían pedido en años anteriores, y luego informaron que había un “arancel” para usar la ruta. 
Desde la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) justificaron el cobro diciendo que se aplicaron normas vigentes: la “intervención del camino” según la normativa de tránsito, que prevé un canon para quienes utilizan zonas de camino. 
Reacciones desde la Iglesia y la comunidad
El Obispo de la Diócesis de Posadas, Juan Rubén Martínez, calificó la medida como “insólita”. Señaló que nunca habían tenido que pagar por el simple uso de la banquina para una expresión religiosa, y anunció que analizarán jurídicamente el fundamento del cobro. 
Por su parte, el padre Cuenca también dejó en claro que, aunque la peregrinación contó con acompañamiento de la Policía de Misiones, Gendarmería y Prefectura, no percibieron un beneficio concreto por ese arancel: “no entendemos a la luz de qué protección directa o mantenimiento recibimos algo por ese pago”, dijo. Además, mencionó que en varios tramos la ruta presenta falencias: vegetación sobre la banquina, carteles cubiertos, poca señalización. 

Implicancias más amplias
El cobro generó inquietud no solo en Misiones, sino también entre otros organizadores de peregrinaciones del NEA (Noreste Argentino) y el NOA, donde utilizar rutas nacionales para manifestaciones de fe es algo habitual. Para algunos líderes locales, la medida podría sentar un precedente peligroso: cuantificar la expresión religiosa como si fuera un “evento comercial” o de protesta.
Contexto de la peregrinación
La peregrinación se realizó los días 15 y 16 de noviembre de 2025, bajo el lema “Con María, camino de esperanza”. 
Participaron fieles de varias modalidades: caminantes, ciclistas y también una travesía náutica por el río Yabebirí. 
El cierre se hizo con una misa central en el santuario, presidida por el obispo Martínez. 
Este episodio abre un debate relevante sobre libertad religiosa, regulación estatal y uso del espacio público. Por un lado, el Estado tiene potestad para cobrar por el uso de vías públicas, especialmente si hay “intervención de camino” por otro, los fieles y la Iglesia plantean si es legítimo tratar una peregrinación de fe igual que un evento comercial o de protesta política.
También surge la pregunta de si esta medida se repetirá en futuras ediciones o en otras manifestaciones religiosas similares, y cuál será la respuesta institucional y comunitaria.