La tensión en el sector de la discapacidad ha llegado a un punto crítico. Este 22 de abril, las calles de Posadas y de las principales ciudades del país se convirtieron en el escenario de un reclamo desesperado: familias, profesionales y transportistas advierten que el sistema está al borde del colapso total.
Lo que comenzó como una protesta por la cadena de pagos se ha transformado en una lucha por la supervivencia de un derecho fundamental. Actualmente, los prestadores denuncian atrasos que superan los 180 días por parte de las obras sociales. En una economía con alta inflación, cobrar un servicio medio año después de haberlo prestado es, para muchos centros especializados, una sentencia de cierre.
La amenaza de la desregulación
El punto que genera mayor incertidumbre es el proyecto de reforma del Gobierno nacional que busca tocar el Nomenclador Único. Hasta ahora, este mecanismo garantiza que una prestación valga lo mismo en cualquier punto del país, obligando a las obras sociales a cubrir un piso mínimo de arancel.
Si esta herramienta se flexibiliza o se elimina, el temor es concreto: cada obra social podría negociar valores a la baja, provocando una "salud para ricos y salud para pobres". Esto dejaría a miles de personas sin acceso a terapias vitales simplemente porque su obra social decide no pagar lo que el tratamiento vale. 
Familias entre la espada y la pared
Detrás de los números y los decretos, están las historias humanas. Las familias denuncian que conseguir un turno o mantener la continuidad de un tratamiento se ha vuelto una misión imposible. A esto se suma el fantasma del reempadronamiento de las pensiones no contributivas, un proceso que en gestiones anteriores ya ha resultado en la baja de beneficios de forma masiva por trabas burocráticas.
La comunidad de discapacidad no solo reclama dinero reclama que no se retroceda en materia de derechos adquiridos. La pregunta que flota en el aire y que movilizó a cientos de misioneros es clara: ¿quién cuidará de los más vulnerables si el Estado decide delegar su responsabilidad?
