Una política que se entiende caminando

Hay gestiones que se explican desde los grandes discursos y otras que se comprenden mejor cuando se las observa de cerca, en el contacto diario con la gente y con los problemas concretos. Misiones parece haber optado, en este cierre de 2025, por ese segundo camino: una política de proximidad, de administración cercana, donde las decisiones se ordenan desde el territorio hacia arriba y no al revés.
Ese enfoque ayuda a entender la alta valoración social que hoy exhiben el gobernador Hugo Passalacqua y el intendente de Posadas Leonardo Stelatto, pero también la lectura política que acompaña la llegada de Carlos “Kako” Sartori al Gabinete provincial como ministro coordinador.

Las primeras apariciones públicas de Sartori no fueron protocolares. Estuvieron cargadas de un mensaje político claro: reforzar una etapa de gestión con fuerte anclaje municipal. No es casual que los primeros respaldos hayan llegado desde los intendentes, quienes destacaron su experiencia, su conocimiento del funcionamiento de los municipios y su capacidad para ordenar demandas en un contexto nacional complejo.
La caída de la coparticipación y de la recaudación propia obliga a afinar la coordinación entre Provincia y municipios. En ese escenario, la figura de Sartori aparece como un articulador con trayectoria, más que como un nombre nuevo.
El caso del intendente de Puerto Libertad, Fernando Ferreyra, es ilustrativo. Su respaldo público a la designación sintetiza lo que muchos jefes comunales expresan en privado: Sartori es visto como una herramienta de trabajo dentro del Gobierno provincial.
Su recorrido —primero como intendente de Campo Grande y luego como presidente de la Comisión de Desarrollo Estratégico Integral de Municipios— explica por qué su llegada al Gabinete se lee como continuidad y no como ruptura. Más de treinta intendentes ya venían articulando con él una lógica de trabajo territorial.
Una visión municipalista explícita

Durante el acto por el centenario de Puerto Libertad, Passalacqua habló de una nueva etapa con “visión municipalista”. En tiempos difíciles, dijo, hay que ir por lo pequeño, por lo cotidiano, por lo que verdaderamente le interesa a la gente: resolver lo urgente, atender lo inmediato.
No como resignación, sino como estrategia política. Esa definición funciona como declaración de principios y como hoja de ruta para la gestión.



La agenda del gobernador refleja con claridad ese enfoque. En pocas semanas, Passalacqua recorrió distintos puntos de la provincia con anuncios concretos: incorporación de más de 247 hectáreas de bosque nativo en San Pedro, equipamiento médico de alta complejidad para el Hospital Favaloro en Posadas, avances en la obra eléctrica de 132 kV en Oberá y Alem, fortalecimiento de la Universidad Popular y de la Universidad de las Fuerzas de Seguridad, y la apertura del mercado de la India para la yerba mate misionera.
A eso se suma la prórroga de los programas Ahora hasta marzo de 2026, una decisión de impacto directo en el bolsillo y en el comercio local, sostenida pese al contexto fiscal adverso.
Números que acompañan la cercanía
La política de proximidad empieza a reflejarse también en los números. Según el ranking federal de CB Consultora Opinión Pública, Passalacqua cerró 2025 con 55,3% de imagen positiva, ubicándose entre los gobernadores mejor valorados del país.
En Posadas, la gestión de Stelatto consolidó un modelo de ciudad ordenada, limpia y con obras visibles. Con 59,3% de imagen positiva, el intendente se ubicó entre los tres mejores del país, según el mismo relevamiento.
Cercanía como activo político
Passalacqua y Stelatto cierran el año con alta aceptación, pero también con algo más difícil de construir: legitimidad. Y la incorporación de Sartori al Gabinete aparece como una pieza clave para profundizar un modelo donde los intendentes dejan de ser meros ejecutores y pasan a ser actores centrales de la toma de decisiones.
En tiempos donde la política suele alejarse de la vida real, Misiones parece apostar a lo contrario: una gestión que se piensa desde los pueblos, desde los barrios y desde las necesidades concretas. Tal vez ahí esté la explicación de este cierre de año con números altos y con una sensación extendida de reconocimiento social.