Misiones mueve su propio tablero en medio de la crisis: menos presión, más autonomía

- EDITORIAL DEL DOMINGO

Misiones mueve su propio tablero en medio de la crisis: menos presión, más autonomía
Misiones mueve su propio tablero en medio de la crisis: menos presión, más autonomía

“El poder está en la gente” no es solo una frase que marcó el inicio de una etapa política en 2003. Hoy vuelve a cobrar sentido en un escenario nacional complejo, donde no solo se ponen a prueba los gobiernos, sino también la capacidad de respuesta de las sociedades.

Misiones atraviesa uno de esos momentos bisagra. Con una economía argentina en recesión —marcada por la caída del consumo y la retracción de la actividad— la provincia vuelve a apoyarse en un modelo propio: orden fiscal, gestión austera y una política que prioriza la escucha antes que la reacción.

En ese contexto, la eliminación del cobro en los puestos de control, conocida como “Aduana Paralela”, no es solo una medida administrativa. Es una señal política clara. Más allá de aliviar a contribuyentes y agilizar el tránsito comercial, expone un cambio de eje en el debate económico.

Durante años, parte de la oposición señaló a la presión fiscal provincial como el principal freno al crecimiento. Sin embargo, al eliminar este esquema para la gran mayoría de los contribuyentes, queda en evidencia que el problema de fondo no estaba allí. La discusión se traslada ahora a otro terreno: el impacto de una recesión de origen nacional que condiciona el consumo y la actividad.

Esto abre un nuevo interrogante político. ¿Qué explicación habrá cuando, aun con menor carga directa en este aspecto, la economía no repunte de inmediato?

Lejos de quedarse en ese debate, el oficialismo misionero avanza con herramientas propias. La ampliación de los programas “Ahora”, nuevas iniciativas para estimular el consumo y el respaldo al sector productivo forman parte de una estrategia que busca sostener la economía desde adentro.

No se trata de medidas aisladas. Es la continuidad de un modelo que se consolidó a lo largo de más de dos décadas: un Estado con equilibrio fiscal, capacidad de intervención y autonomía para tomar decisiones en momentos críticos.

Esa autonomía, sin embargo, tiene límites estructurales. Misiones sigue siendo una de las provincias más perjudicadas por el esquema de coparticipación, recibiendo menos recursos por habitante que otras jurisdicciones, pese a su peso demográfico en el NEA. Sostener salud, educación y producción con recursos propios no es solo gestión: es una definición política que implica esfuerzo constante.

Cuando se plantea que la Nación no “envía” recursos, sino que devuelve lo que corresponde, se pone sobre la mesa una discusión de fondo: la desigualdad en la distribución y su impacto en el desarrollo provincial.

En un contexto donde el Estado nacional reduce su presencia, esa brecha se vuelve más evidente. Sin embargo, la respuesta de Misiones no pasa por la confrontación, sino por reafirmar su identidad política: la cultura del encuentro, el diálogo y la construcción colectiva.

Los resultados, al menos hasta ahora, muestran cierta consistencia. En medio de la recesión, la provincia logra sostener niveles de actividad por encima del promedio regional, mantiene el empleo privado y encuentra mecanismos para amortiguar la caída del consumo.

La eliminación de la “Aduana Paralela”, en este marco, no es un punto de llegada. Es un movimiento dentro de una estrategia más amplia: demostrar que, aun en un contexto adverso, es posible sostener un rumbo propio.

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