Tras un breve descanso de Año Nuevo en la Isla Martín García, el gobernador bonaerense Axel Kicillof se prepara para un enero de alta intensidad. Lejos de ser solo una temporada de vacaciones, el mandatario busca utilizar los destinos turísticos de la provincia como vidriera para consolidarse como el principal referente de la oposición frente al gobierno de Javier Milei, con la mirada puesta en 2027.
La agenda comenzará con las tradicionales recorridas por la Costa Atlántica, con Villa Gesell y Miramar como puntos de partida. Allí, la gestión provincial desplegará los paradores "ReCreo", buscando mostrar un Estado presente en medio del ajuste nacional.
De la costa al interior del paísSin embargo, el verdadero movimiento político llegaría en febrero. Según fuentes de su entorno, Kicillof planea retomar su agenda federal visitando otras provincias, tal como lo hizo el año pasado en territorios como Formosa y Chubut. El objetivo es claro: tejer una red de contención con gobernadores opositores para hacer frente a lo que él denomina un gobierno "centralista y unitario".
El gobernador llega a este 2026 tras haber cerrado el año pasado con cumbres estratégicas junto a mandatarios como Sergio Ziliotto (La Pampa) y Gildo Insfrán (Formosa). En esos encuentros, el reclamo fue unánime: la defensa del federalismo y la denuncia por la paralización de obras públicas nacionales en las provincias.
El conflicto por los fondos: 15 billones en juegoLa tensión con la Casa Rosada no da tregua. Desde el entorno de Kicillof, encabezado por el ministro Carlos Bianco, denuncian que Nación le adeuda a la provincia de Buenos Aires casi 15 billones de pesos. A esto se suma la negativa del gobierno de Milei para autorizar nuevos endeudamientos externos, una traba que Kicillof intenta sortear mediante acuerdos con la oposición legislativa.
Con este panorama, el verano bonaerense no será solo sol y arena será el termómetro de una batalla política que recién comienza y que promete polarizar aún más el escenario nacional.