Un nuevo orden en la región. Tras el exitoso operativo de extracción que terminó con la captura de Nicolás Maduro, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, brindó una conferencia de prensa desde Florida que sacudió los cimientos de la política internacional. Con un tono triunfalista pero severo, el mandatario republicano anunció que Washington asumirá un rol activo y directo en la gestión del país caribeño.
“Vamos a gobernar Venezuela hasta poder lograr una transición”, sentenció Trump ante los medios, dejando claro que Estados Unidos no se limitará a la captura del líder chavista, sino que supervisará el proceso político administrativo para garantizar un cambio de régimen definitivo. Esta declaración marca un precedente histórico en la política exterior estadounidense de las últimas décadas.
Amenaza de nuevos ataquesLejos de dar por terminada la fase bélica, el jefe de la Casa Blanca advirtió que la presencia militar podría intensificarse si encuentran focos de resistencia que pongan en peligro la estabilidad del operativo. Trump fue contundente al señalar que no dudará en ordenar “una segunda y más grande ola de ataques” si la situación en el terreno lo requiere.
El mensaje fue interpretado como una advertencia directa a las milicias y a los mandos militares que aún responden al esquema de poder anterior. Mientras tanto, el Departamento de Estado ya trabaja en lo que sería el "Plan de Reconstrucción y Transición", una hoja de ruta que buscará normalizar la situación institucional de Venezuela bajo la tutela de las fuerzas norteamericanas.
La comunidad internacional observa con cautela este giro, mientras que en las calles de Caracas se vive un clima de tensa espera ante el desembarco de la administración provisional anunciada por Trump.