En un movimiento que marca un quiebre definitivo en la política venezolana, la vicepresidenta —y ahora autoproclamada presidenta encargada— Delcy Rodríguez, emitió un comunicado oficial instando al gobierno de los Estados Unidos a establecer una agenda de cooperación mutua. El mensaje llega apenas 24 horas después del impactante operativo de Washington que resultó en la captura y traslado de Nicolás Maduro.
Lo que más llamó la atención de los analistas internacionales fue el tono de la misiva. Rodríguez evitó por completo exigir la liberación de Maduro, centrando su discurso en la necesidad de un "desarrollo compartido" y el respeto a la legalidad internacional. Este cambio de postura se dio tras un Consejo de Ministros que contó con el respaldo de figuras clave del chavismo, como Diosdado Cabello y el jefe de las fuerzas armadas, Vladimir Padrino López.
La respuesta de Trump: petróleo y condicionesDesde la Casa Blanca, Donald Trump no tardó en fijar su postura. El mandatario estadounidense confirmó contactos con la dirigente, pero fue tajante al condicionar cualquier apoyo: exigió "acceso total" a los recursos estratégicos de Venezuela, principalmente al petróleo, para financiar la reconstrucción de la infraestructura del país.
Trump fue más allá y lanzó una advertencia directa, asegurando que su administración vigilará de cerca los pasos de Rodríguez, señalando que si no se avanza en una transición bajo los términos de Washington, las consecuencias podrían ser severas. Por ahora, el futuro de Venezuela se debate entre esta nueva oferta de diálogo y la presión total de una potencia que asegura estar ya "a cargo" de la situación estratégica en la región.