El cierre del ciclo fiscal 2025 dejó al descubierto una realidad que genera un intenso debate en la sociedad argentina. A pesar de que el discurso oficial de Javier Milei se centró originalmente en que el ajuste recaería sobre la estructura de la política (la denominada «casta»), los datos oficiales de ejecución presupuestaria revelan que los sectores más golpeados fueron, en realidad, áreas sensibles que afectan directamente la calidad de vida de los ciudadanos.
Según un exhaustivo relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el gasto total del Estado Nacional experimentó una caída real del 29% en comparación con 2023. Sin embargo, el dato más polémico no es solo el recorte en sí, sino hacia dónde se dirigió el dinero que sí se gastó: mientras la Secretaría de Inteligencia (SIDE) vio un incremento real del 52%, programas de asistencia social y salud básica quedaron totalmente paralizados.
Salud y Educación en la miraEl informe destaca que el sistema sanitario sufrió un impacto crítico. Programas de prevención de enfermedades y atención primaria registraron una ejecución nula (0%), lo que significa que el dinero estaba disponible pero nunca se utilizó. Instituciones de prestigio como el Instituto Malbrán y el ANMAT también sufrieron recortes cercanos al 25%, comprometiendo la investigación y el control sanitario nacional.
En el ámbito educativo, la situación es similar. El histórico Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y el programa Conectar Igualdad desaparecieron de la ejecución real, dejando a las provincias con la difícil tarea de financiar estos baches con recursos propios o, en el peor de los casos, suspender las prestaciones.
El freno total a la Obra PúblicaEl asfalto y la infraestructura fueron, quizás, las víctimas más visibles de la "motosierra". El reporte indica que la construcción de rutas nuevas y la infraestructura en municipios cayeron casi un 100%. Esto no solo implica rutas sin terminar, sino también una fuerte pérdida de empleo en el sector de la construcción y un freno al desarrollo de las economías regionales que dependen de la conectividad vial.
¿A quién le dolió el ajuste?Mientras que el gasto en servicios de la deuda pública absorbió el 8% del presupuesto total, la economía social y los comedores comunitarios sufrieron recortes de más de la mitad de su presupuesto previo.
La conclusión del informe es tajante: el ajuste no fue "neutral". Al trasladar el peso de estas obligaciones a las provincias y municipios (que recibieron hasta un 92% menos de transferencias), el impacto terminó recayendo en el ciudadano de a pie, marcando un 2025 de gran tensión entre las promesas de campaña y la gestión real del Estado.