La situación en el sur argentino es crítica. Lo que comenzó como una lucha contra focos aislados se ha transformado en una emergencia provincial tras la reactivación de tres grandes frentes de fuego este domingo. Impulsadas por temperaturas sofocantes y ráfagas de viento que superan los 50 km/h, las llamas avanzan sin control sobre el Parque Nacional Los Alerces, Villa Lago Rivadavia y Cholila.
El panorama es desolador: el área afectada ya supera las 35.000 hectáreas, una cifra que estremece a la región. Debido a la gravedad del escenario, la Administración de Parques Nacionales decidió intervenir directamente el Parque Los Alerces por primera vez en su historia, desplazando transitoriamente a la intendencia local para centralizar el operativo de emergencia bajo un Comité de Intervención.
Viento, calor y trabajo en retrocesoLos brigadistas enfrentan condiciones extremas. La rotación constante del viento genera "focos secundarios" que obligan a los equipos a trabajar en retroceso, perdiendo el terreno ganado durante la noche. "El fuego avanza en sectores elevados y la rotación nos impide anticiparnos", explicaron desde el comité de crisis. Actualmente, unos 500 operarios, apoyados por helicópteros hidrantes y aviones observadores, intentan frenar el avance hacia zonas pobladas.
La mayor preocupación ahora se centra en la ciudad de Esquel. Si bien todavía no se han ordenado evacuaciones masivas, unas 20 familias viven bajo vigilancia constante por la cercanía de las llamas. La Patagonia reza por un cambio en el clima, mientras el personal de manejo del fuego arriesga todo para salvar uno de los patrimonios naturales más importantes del país.