Clínicas y sanatorios privados de Neuquén, Río Negro, Chubut y La Pampa suspendieron la atención programada y las prestaciones ambulatorias no urgentes para afiliados del PAMI, debido a atrasos en los pagos y la falta de actualización de los aranceles. 
La medida comenzó el 10 de febrero y fue impulsada por más de 28 instituciones de salud privadas, que mantienen únicamente la atención de guardias y emergencias mientras esperan una solución al conflicto.
Según los prestadores, el PAMI representa en promedio alrededor del 40% de sus ingresos, e incluso más en algunos casos. Los centros médicos aseguran que los atrasos en los pagos y el aumento de costos en medicamentos, tecnología e insumos dificultan el funcionamiento normal del sistema.
Además, el Gobierno de Neuquén inició un reclamo judicial contra el organismo por una deuda superior a los 1.500 millones de pesos, vinculada a prestaciones en hospitales provinciales.
Mientras continúan las negociaciones, miles de afiliados tienen acceso limitado a consultas y tratamientos programados en la región patagónica.