La suerte golpeó a la puerta de una familia posadeña de la manera más inesperada, transformando una mañana de domingo rutinaria en el comienzo de una nueva vida. Un empleado de la capital misionera se alzó con el primer premio de la Poceada Misionera, llevándose la impresionante suma de $327.283.534, el segundo monto más alto entregado en la historia de este juego del IPLyC.
El apostador, que realizó su jugada en la Agencia N° 297, confesó que la victoria no fue casualidad, sino fruto de la constancia: durante años jugó varios tickets diarios, aunque últimamente había reducido su apuesta a cinco cupones por jornada. Fue justamente el último de esos boletos el que contenía los números de la fortuna del sorteo del pasado sábado 14 de febrero.
Un festejo entre lágrimas y feLa escena del descubrimiento parece sacada de una película. "En los primeros cuatro cupones no marqué ni un número, pero en el quinto empecé a tildar seguido y no lo podía creer", relató el ganador. Entre la emoción y el impacto, su primera reacción fue arrodillarse frente a un pequeño santuario en su casa para agradecer: "Veníamos rezando hace mucho para que Jesús nos ayude a solucionar un problema", confesó conmovido.
Su esposa, al verlo llorando y "desencajado", temió lo peor, hasta que él levantó el ticket lleno de círculos. Tras el abrazo y el festejo contenido, la pareja ya tiene una hoja de ruta clara para el millonario botín:
- Prioridad absoluta: Cancelar una deuda importante que los angustiaba desde hace años.
- Solidaridad: Brindar una mano económica a sus familiares cercanos.
- Un respiro: Si el balance lo permite, planean unas merecidas "mini vacaciones" para procesar el cambio de realidad.
Este premio no solo representa una cifra astronómica, sino el alivio financiero para una familia trabajadora que, a pesar de la euforia, asegura que mantendrá los pies sobre la tierra y, por supuesto, seguirá probando suerte con sus números de siempre.