Empleo que se precariza y actividad que no despega
La economía argentina atraviesa un momento de fragilidad que ya empieza a dejar señales claras en el entramado productivo y social. La provincia de Misiones no es una isla frente a ese escenario.
Distintos informes privados coinciden en advertir que el crecimiento que muestran algunos indicadores macroeconómicos no se traduce en mejoras concretas en el empleo ni en la actividad económica real. Mientras el Gobierno nacional celebra el equilibrio fiscal, el empleo formal se reduce y el trabajo precario se expande como refugio ante la falta de oportunidades.
Entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025 los asalariados registrados del sector privado cayeron un 2,6%, mientras aumentaron con fuerza los monotributistas, cuentapropistas y autónomos. Esta recomposición del mercado laboral permite sostener estadísticamente los niveles de ocupación, pero oculta un deterioro en la calidad del trabajo.
A ese fenómeno se suma una dinámica productiva que crece en sectores con bajo impacto en la generación de empleo, como la minería o las finanzas. En cambio, retroceden actividades intensivas en mano de obra como la construcción, el comercio o la industria.
El mapa federal también muestra señales de alerta. En toda la Argentina solo la provincia de Neuquén registró crecimiento simultáneo del empleo privado y de la cantidad de empresas, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta.
En el resto del país el panorama es distinto. Provincias con tradición minera como San Juan o Catamarca registraron caídas tanto en firmas activas como en puestos de trabajo. En Misiones también se observaron retrocesos.
A este cuadro se suman otros indicadores preocupantes. La industria automotriz atraviesa una nueva caída, con una producción que en febrero se desplomó más de 30% interanual, mientras que las exportaciones también retrocedieron con fuerza.
En paralelo, la recaudación tributaria volvió a caer cerca de un 10% real en febrero, completando siete meses consecutivos de deterioro frente a la inflación. En ese contexto, el superávit fiscal —principal bandera del programa económico— enfrenta el desafío de sostenerse en un escenario de consumo deprimido y menor actividad.
Ese clima económico complejo constituye el telón de fondo sobre el que las provincias intentan sostener sus propias agendas de gestión.
En Misiones, las dificultades también se sienten, pero pese a ello hay señales que buscan transmitir una idea de funcionamiento institucional en medio de la turbulencia.
El inicio del ciclo lectivo 2026 en San Javier fue una de esas imágenes. Más de dos mil actos escolares marcaron el arranque del año educativo en toda la provincia, movilizando a más de 33 mil docentes.
El gobernador Hugo Passalacqua definió ese momento como la puesta en marcha de un sistema educativo que involucra miles de aulas y una estructura compleja que debe sostenerse incluso en tiempos de restricción fiscal.
La educación aparece como una de las áreas donde la gestión provincial intenta mostrar continuidad. Pero no es la única.
En el sistema de salud pública también se registraron anuncios vinculados a equipamiento e infraestructura. La incorporación de un equipo oftalmológico láser de última generación en el Hospital Escuela Dr. Ramón Madariaga apunta a ampliar la capacidad quirúrgica del sistema público y evitar derivaciones fuera de la provincia.
El propio gobernador Passalacqua señaló que se trata de inversiones costosas, pero necesarias para sostener la atención médica en un contexto en el que muchas familias no cuentan con cobertura privada.
Ese enfoque se complementa con programas como “Mirar Mejor”, que continúa recorriendo los municipios con operativos oftalmológicos destinados a ampliar el acceso a controles y tratamientos.